TU NOMBRE
José de Diego
Dulce es tu nombre en nuestro dulce idioma;
suena en las preces del fervor cristiano,
y es verso en el lenguaje soberano
con que aun nos habla en su sepulcro Roma.
De un pie latino la cadencia toma
cuando vibra en el ritmo castellano
cual breve arrullo de cantar lejano
o eco de amor con alas de paloma.
Dos silabas; un beso; algo muy triste
para el que te ha perdido; la elegía
del sueño muerto, que en la muerte existe.
Carmen el mundo te llamó algún día;
pero después de lo que a ml me hiciste...
¿Cómo te llamaremos, alma mía?.
06 marzo 2012
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José de Diego,
TU NOMBRE
05 marzo 2012
CANTIGA
Gastón Fernando Deligne
Cuando el viento ladra;
cuando gruñe el trueno;
a pares se miran
los nidos repletos.
Si el mal confinante
fulmina certero
sobre un ala sola,
¡herirá dos pechos!
Así de las almas:
con doblados nexos
se juntan y ligan,
cuando gruñe el trueno,
cuando el viento ladra,
cuando oprime el cerco
de egolatrías sordas
e intereses ciegos.
Viandantes amables,
vosotros -¡sea presto!-
seréis de la vida
conjuntos viajeros;
¡y el mal circunstante
no podrá soberbio
descargar un golpe,
sin alzar dos ecos!
Que sólo os fulminen
(¡mi voto oiga el cielo!)
nublados de rosas,
granizos de ensueño.
Y ya de partida,
vosotros -¡sea presto!-
hagáis el gran viaje,
cantando y riendo.
Gastón Fernando Deligne
Cuando el viento ladra;
cuando gruñe el trueno;
a pares se miran
los nidos repletos.
Si el mal confinante
fulmina certero
sobre un ala sola,
¡herirá dos pechos!
Así de las almas:
con doblados nexos
se juntan y ligan,
cuando gruñe el trueno,
cuando el viento ladra,
cuando oprime el cerco
de egolatrías sordas
e intereses ciegos.
Viandantes amables,
vosotros -¡sea presto!-
seréis de la vida
conjuntos viajeros;
¡y el mal circunstante
no podrá soberbio
descargar un golpe,
sin alzar dos ecos!
Que sólo os fulminen
(¡mi voto oiga el cielo!)
nublados de rosas,
granizos de ensueño.
Y ya de partida,
vosotros -¡sea presto!-
hagáis el gran viaje,
cantando y riendo.
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Gastón Fernando Deligne
04 marzo 2012
YA NO
Idea Vilariño
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré morir.
Idea Vilariño
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volverá a tocarte.
No te veré morir.
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Ya No
03 marzo 2012
SELENE
Delmira Agustini
Medallón de la noche con la imagen del día
Y herido por la perla de la melancolía;
Hogar de los espíritus, corazón del azul,
La tristeza de novia en su torre de tul;
Máscara del misterio o de la soledad,
Clavada como un hongo sobre la inmensidad,
Primer sueño del mundo, florecido en el cielo,
O la primer blasfemia suspendida en su vuelo...
Gran lirio astralizado, copa de luz y niebla,
Caricia o quemadura del sol en la tiniebla;
Bruja eléctrica y pálida que orienta en los caminos,
Extravía en las almas, hipnotiza destinos...
Desposada del mundo en magnética ronda;
Sonámbula celeste paso a paso de blonda;
Patria blanca o siniestra de lirios o de cirios,
Oblea de pureza, pastilla de delirios;
Talismán del abismo, melancólico y fuerte,
Imantado de vida, imantado de muerte...
A veces me pareces una tumba sin dueño...
Y a veces... una cuna ¡toda blanca! tendida de esperanza y de ensueño...
Delmira Agustini
Medallón de la noche con la imagen del día
Y herido por la perla de la melancolía;
Hogar de los espíritus, corazón del azul,
La tristeza de novia en su torre de tul;
Máscara del misterio o de la soledad,
Clavada como un hongo sobre la inmensidad,
Primer sueño del mundo, florecido en el cielo,
O la primer blasfemia suspendida en su vuelo...
Gran lirio astralizado, copa de luz y niebla,
Caricia o quemadura del sol en la tiniebla;
Bruja eléctrica y pálida que orienta en los caminos,
Extravía en las almas, hipnotiza destinos...
Desposada del mundo en magnética ronda;
Sonámbula celeste paso a paso de blonda;
Patria blanca o siniestra de lirios o de cirios,
Oblea de pureza, pastilla de delirios;
Talismán del abismo, melancólico y fuerte,
Imantado de vida, imantado de muerte...
A veces me pareces una tumba sin dueño...
Y a veces... una cuna ¡toda blanca! tendida de esperanza y de ensueño...
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02 marzo 2012
Expiación
Julio Herrera y Reissig
Errando en la heredad yerma y desnuda,
donde añoramos horas tan distintas,
bajo el ciprés, nos remordió una aguda
crisis de cosas para siempre extintas...
Vistió la tarde soñadoras tintas,
a modo de romántica viuda;
¡y al grito de un -piano entre las quintas,
rompimos a llorar, ebrios de duda!
Llorábamos los íntimos y aciagos
muertos, que han sido nuestros sueños vagos...
Por fin, a trueque de glacial reproche,
sembramos de ilusión aquel retiro;
¡y graves, con el último suspiro,
salimos de la noche, hacia la noche!...
Julio Herrera y Reissig
Errando en la heredad yerma y desnuda,
donde añoramos horas tan distintas,
bajo el ciprés, nos remordió una aguda
crisis de cosas para siempre extintas...
Vistió la tarde soñadoras tintas,
a modo de romántica viuda;
¡y al grito de un -piano entre las quintas,
rompimos a llorar, ebrios de duda!
Llorábamos los íntimos y aciagos
muertos, que han sido nuestros sueños vagos...
Por fin, a trueque de glacial reproche,
sembramos de ilusión aquel retiro;
¡y graves, con el último suspiro,
salimos de la noche, hacia la noche!...
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Julio Herrera y Reissig
01 marzo 2012
HAGAMOS UN TRATO
Mario Benedetti
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
ni hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o talvez porque existe
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe
que puede
contar conmigo.
Mario Benedetti
Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
ni hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o talvez porque existe
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe
que puede
contar conmigo.
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Mario Benedetti
29 febrero 2012
DESPECHO
Juana de Ibarbourou
¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.
¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...
Juana de Ibarbourou
¡Ah, qué estoy cansada! Me he reido tanto,
tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto;
tanto, que este rictus que contrae mi boca
es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo
(como en los retratos de viejo abolengo)
es por la fatiga de la loca risa
que en todo mi cuerpo su sopor desliza.
¡Ah, qué estoy cansada! Déjame que duerma;
pues, como la angustia, la alegría enferma.
¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste!
¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos,
Ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos,
Si brilla en mis ojos la humedad del llanto,
es por el esfuerzo de reirme tanto...
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Juana de Ibarbourou
28 febrero 2012
VACACIONES
Ramón López Velarde
De tu pueblo a tu hacienda te llevabas
la cabellera en libertad y el pecho
guardado por cien místicas aldabas.
Metías en el coche los canarios,
la máquina de Singer, la maceta,
la canasta de pan... Y en el otoño
te ibas rezando leguas de rosarios.
René, el gigante perro del pastor,
en un galope como si nadara,
te escoltaba, buscándote la cara.
Y detrás del René blanco y gigante
en aquel mapamundi de ilusión
cabalgaba sin brida el estudiante.
René hacía tres veces el camino
yendo y viniendo desde ti hasta mí,
ladrando porque no y porque sí.
René, acróbata de tu portezuela,
venía a hacer brincar su corazón
escandaloso, arriba de mi arzón.
Luego mordía a las mulas; pero ellas,
al peligroso paso de tu río
sólo pedían, por sacarte salva,
transfigurarse en un tiro de estrellas.
A ti la voz confidencial del campo
de mañana llamábate la hija
mayor de la comarca, y en la tarde
de todo lo creado la idea fija.
Del mapamundi del amor, no más
yo en estas vacaciones sobrevivo;
pero fuera del mundo van un coche,
un estudiante de Santo Tomás
y un perro que les ladra sin motivo
Ramón López Velarde
De tu pueblo a tu hacienda te llevabas
la cabellera en libertad y el pecho
guardado por cien místicas aldabas.
Metías en el coche los canarios,
la máquina de Singer, la maceta,
la canasta de pan... Y en el otoño
te ibas rezando leguas de rosarios.
René, el gigante perro del pastor,
en un galope como si nadara,
te escoltaba, buscándote la cara.
Y detrás del René blanco y gigante
en aquel mapamundi de ilusión
cabalgaba sin brida el estudiante.
René hacía tres veces el camino
yendo y viniendo desde ti hasta mí,
ladrando porque no y porque sí.
René, acróbata de tu portezuela,
venía a hacer brincar su corazón
escandaloso, arriba de mi arzón.
Luego mordía a las mulas; pero ellas,
al peligroso paso de tu río
sólo pedían, por sacarte salva,
transfigurarse en un tiro de estrellas.
A ti la voz confidencial del campo
de mañana llamábate la hija
mayor de la comarca, y en la tarde
de todo lo creado la idea fija.
Del mapamundi del amor, no más
yo en estas vacaciones sobrevivo;
pero fuera del mundo van un coche,
un estudiante de Santo Tomás
y un perro que les ladra sin motivo
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Vacaciones
27 febrero 2012
A TI
Salvador Díaz Mirón
Portas al cuello la gentil nobleza
del heráldico lirio; y en la mano
el puro corte del cincel pagano;
¡y en los ojos abismos de belleza!
Hay en tus rasgos acritud y alteza,
orgullo encrudecido en un arcano;
¡y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza!
¡Quiero pugnar con el amor; y en vano
mi voluntad se agita y endereza,
como la grama tras el pie tirano!
Humillas mi elación y mi fiereza;
¡y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza!
Salvador Díaz Mirón
Portas al cuello la gentil nobleza
del heráldico lirio; y en la mano
el puro corte del cincel pagano;
¡y en los ojos abismos de belleza!
Hay en tus rasgos acritud y alteza,
orgullo encrudecido en un arcano;
¡y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza!
¡Quiero pugnar con el amor; y en vano
mi voluntad se agita y endereza,
como la grama tras el pie tirano!
Humillas mi elación y mi fiereza;
¡y resulto en mi prez un vil gusano
que a un astro empina la bestial cabeza!
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Salvador Díaz Mirón
26 febrero 2012
El caballo
José María Eguren
Viene por las calles,
a la luna parva,
un caballo muerto
en antigua batalla.
Sus cascos sombríos...
trepida, resbala;
da un hosco relincho,
con sus voces lejanas.
En la plúmbea esquina
de la barricada,
con ojos vacíos
y con horror, se para.
Más tarde se escuchan
sus lentas pisadas,
por vías desiertas
y por ruinosas plazas.
José María Eguren
Viene por las calles,
a la luna parva,
un caballo muerto
en antigua batalla.
Sus cascos sombríos...
trepida, resbala;
da un hosco relincho,
con sus voces lejanas.
En la plúmbea esquina
de la barricada,
con ojos vacíos
y con horror, se para.
Más tarde se escuchan
sus lentas pisadas,
por vías desiertas
y por ruinosas plazas.
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José María Eguren
25 febrero 2012
A UNA NARIZ
Francisco de Quevedo
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
era Ovidio Nasón mas narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.
Francisco de Quevedo
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
era Ovidio Nasón mas narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.
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Francisco de Quevedo
24 febrero 2012
Ofelia
Meira Delmar
Con paso de gacela vulnerada
cantando vienes por el bosque umbrío
coronada de juncos, ramos , lirios.
Oculto entre los árboles
un silencio de pájaros anuncia
tu presencia,
y te llama el arroyo con los lentos
ademanes del sauce.
Enajenada sigues recogiendo
las últimas violetas. En tus manos
la postrera corona es la más bella.
Pronto la linfa sentirá tu peso
de seda,
y un breve instante flotará en su espejo
tu memoria.
Meira Delmar
Con paso de gacela vulnerada
cantando vienes por el bosque umbrío
coronada de juncos, ramos , lirios.
Oculto entre los árboles
un silencio de pájaros anuncia
tu presencia,
y te llama el arroyo con los lentos
ademanes del sauce.
Enajenada sigues recogiendo
las últimas violetas. En tus manos
la postrera corona es la más bella.
Pronto la linfa sentirá tu peso
de seda,
y un breve instante flotará en su espejo
tu memoria.
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23 febrero 2012
ÉXTASIS
Maybell Lebron
Mira estamos vivos.
Siento la savia oscura galopar en mis cauces.
La luz borra quimeras
-huéspedes de párpado ceñido-
y dibuja sin prisa tu contorno olvidado.
El nácar de la arena tramonta el aire y se deshace.
En la playa las huellas son testigo.
Mi aliento y tu cuerpo palpitante repican:
Ya ves
estamos vivos.
Maybell Lebron
Mira estamos vivos.
Siento la savia oscura galopar en mis cauces.
La luz borra quimeras
-huéspedes de párpado ceñido-
y dibuja sin prisa tu contorno olvidado.
El nácar de la arena tramonta el aire y se deshace.
En la playa las huellas son testigo.
Mi aliento y tu cuerpo palpitante repican:
Ya ves
estamos vivos.
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Maybell Lebron
22 febrero 2012
EL BESO
Delfina Acosta
Voy a contarte un cuento que otras saben.
Las menos como tú jamás supieron.
Era un juego de a dos pues se enfrentaban
un rey hermoso y una reina a besos.
Y érase que ella alegre se moría
como última tecla en cada beso.
Y él riendo tomaba con su boca
un poco de su lengua y de su aliento.
Pasó el verano bajo el puente chino,
sopló el otoño y garuó el invierno,
volvió la primavera y se marchó
detrás de un par de niños aquel juego.
Y érase esa mujer que aún lo amaba,
y moría de pena, pero en serio.
Y érase la tristeza en el ciprés
la hora en que llovía en ese reino
Delfina Acosta
Voy a contarte un cuento que otras saben.
Las menos como tú jamás supieron.
Era un juego de a dos pues se enfrentaban
un rey hermoso y una reina a besos.
Y érase que ella alegre se moría
como última tecla en cada beso.
Y él riendo tomaba con su boca
un poco de su lengua y de su aliento.
Pasó el verano bajo el puente chino,
sopló el otoño y garuó el invierno,
volvió la primavera y se marchó
detrás de un par de niños aquel juego.
Y érase esa mujer que aún lo amaba,
y moría de pena, pero en serio.
Y érase la tristeza en el ciprés
la hora en que llovía en ese reino
21 febrero 2012
SONETO
Cristóbal Castillejo
Si las penas que dais son verdaderas,
Como bien lo sabe el alma mía,
¿Por qué no me acaban? y sería
Sin ellas el morir muy más de veras;
Y si por dicha son tan lisonjeras,
Y quieren retoçar con mi alegría,
Decid, ¿por qué me matan cada día
De muerte de dolor de mil maneras?
Mostradme este secreto ya, señora,
Sepa yo por vos, pues por vos muero,
Si lo que padezco es muerte o vida;
Porque, siendo vos la matadora,
Mayor gloria de Pena ya no quiero
Que poder alegar tal homicida.
Cristóbal Castillejo
Si las penas que dais son verdaderas,
Como bien lo sabe el alma mía,
¿Por qué no me acaban? y sería
Sin ellas el morir muy más de veras;
Y si por dicha son tan lisonjeras,
Y quieren retoçar con mi alegría,
Decid, ¿por qué me matan cada día
De muerte de dolor de mil maneras?
Mostradme este secreto ya, señora,
Sepa yo por vos, pues por vos muero,
Si lo que padezco es muerte o vida;
Porque, siendo vos la matadora,
Mayor gloria de Pena ya no quiero
Que poder alegar tal homicida.
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20 febrero 2012
IDIOMA CASTELLANO
Evaristo Ribera Chevremont
Verbo macizo y señorial, lenguaje
de recia y transparente arquitectura.
Voz extrañada de la tierra pura,
la tierra paridora del linaje.
Horadas la centurias de tu mensaje,
urdido de vigor y de finura,
de grande consistencia en su textura:
oro, marfil, piedra preciosa, encaje.
La rancidez de tu riqueza brilla
en los viejos infolios de Castilla,
que prestigiase el imperial sigilo.
Suma de eternidades, tus legados
ofrecen, por las gracias enhebrados,
los más nobles decires en su estilo.
Evaristo Ribera Chevremont
Verbo macizo y señorial, lenguaje
de recia y transparente arquitectura.
Voz extrañada de la tierra pura,
la tierra paridora del linaje.
Horadas la centurias de tu mensaje,
urdido de vigor y de finura,
de grande consistencia en su textura:
oro, marfil, piedra preciosa, encaje.
La rancidez de tu riqueza brilla
en los viejos infolios de Castilla,
que prestigiase el imperial sigilo.
Suma de eternidades, tus legados
ofrecen, por las gracias enhebrados,
los más nobles decires en su estilo.
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Evaristo Ribera Chevremont,
IDIOMA CASTELLANO
19 febrero 2012
Un Lapiz
Alfonsina Storni
Por diez centavos lo compré en la esquina
y vendiómelo un ángel desgarbado;
cuando a sacarle punta lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.
Saltó la mina que estallaba ideas
y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída
lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,
resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.
Iba hacia no sé dónde y con violencia
me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.
Alfonsina Storni
Por diez centavos lo compré en la esquina
y vendiómelo un ángel desgarbado;
cuando a sacarle punta lo ponía
lo vi como un cañón pequeño y fuerte.
Saltó la mina que estallaba ideas
y otra vez despuntólo el ángel triste.
Salí con él y un rostro de alto bronce
lo arrió de mi memoria. Distraída
lo eché en el bolso entre pañuelos, cartas,
resecas flores, tubos colorantes,
billetes, papeletas y turrones.
Iba hacia no sé dónde y con violencia
me alzó cualquier vehículo, y golpeando
iba mi bolso con su bomba adentro.
18 febrero 2012
UN SUEÑO
José Gautier Benítez
Soñé que la mujer a quien adoro
con infame perjurio me engañaba
y a otro amante feliz, le abandonaba
de su amor el bellísimo tesoro.
Soñé que apasionado, que sonoro
su beso en otra boca resonaba
y aunque el sueño mis párpados
cerraba los abrían las fuentes de mi lloro.
Si en el drama futuro de mi vida
tan inmenso dolor me está esperando
que la muerte de mí compadecida
antes me brinde su reposo blando
porque más que la tumba me intimida
mirar despierto lo que estoy soñando.
José Gautier Benítez
Soñé que la mujer a quien adoro
con infame perjurio me engañaba
y a otro amante feliz, le abandonaba
de su amor el bellísimo tesoro.
Soñé que apasionado, que sonoro
su beso en otra boca resonaba
y aunque el sueño mis párpados
cerraba los abrían las fuentes de mi lloro.
Si en el drama futuro de mi vida
tan inmenso dolor me está esperando
que la muerte de mí compadecida
antes me brinde su reposo blando
porque más que la tumba me intimida
mirar despierto lo que estoy soñando.
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José Gautier Benítez,
un sueño
17 febrero 2012
Recuerdo Infantil
Antonio Machado
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
Antonio Machado
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
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Recuerdo Infantil
16 febrero 2012
Cese, señora, el duelo
José Martí
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
José Martí
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
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el duelo...,
josé Martí,
señora
15 febrero 2012
AMANECIDA
Julia de Burgos
Soy una amanecida del amor?
Raro que no me sigan centenares de pájaros
picoteando canciones sobre mi sombrilla blanca.
(Será que van cercando, en vigilia de nubes,
la claridad inmensa donde avanza mi alma).
Raro que no me carguen pálidas margaritas
por la ruta amorosa que han tomado mis alas.
(Será que están llorando a su hermana más triste,
que en silencio se ha ido a la hora del alba).
Raro que no me vista de novia la más leve
de aquellas brisas suaves que durmieron mi infancia.
(Será que entre los árboles va enseñando a mi amado
los surcos inocentes por donde anduve, casta?)
Raro que no me tire su emoción el rocío,
en gotas donde asome risueña la mañana.
(Será que por el surco de angustia del pasado,
con agua generosa mis decepciones baña).
Soy una amanecida del amor?
En mí cuelgan canciones y racimos de pétalos,
y muchos sueños blancos, y emociones aladas.
Raro que no me entienda el hombre, conturbado
por la mano sencilla que recogió mi alma.
(Será que en él la noche se deshoja más lenta,
o tal vez no comprenda la emoción depurada?)
Julia de Burgos
Soy una amanecida del amor?
Raro que no me sigan centenares de pájaros
picoteando canciones sobre mi sombrilla blanca.
(Será que van cercando, en vigilia de nubes,
la claridad inmensa donde avanza mi alma).
Raro que no me carguen pálidas margaritas
por la ruta amorosa que han tomado mis alas.
(Será que están llorando a su hermana más triste,
que en silencio se ha ido a la hora del alba).
Raro que no me vista de novia la más leve
de aquellas brisas suaves que durmieron mi infancia.
(Será que entre los árboles va enseñando a mi amado
los surcos inocentes por donde anduve, casta?)
Raro que no me tire su emoción el rocío,
en gotas donde asome risueña la mañana.
(Será que por el surco de angustia del pasado,
con agua generosa mis decepciones baña).
Soy una amanecida del amor?
En mí cuelgan canciones y racimos de pétalos,
y muchos sueños blancos, y emociones aladas.
Raro que no me entienda el hombre, conturbado
por la mano sencilla que recogió mi alma.
(Será que en él la noche se deshoja más lenta,
o tal vez no comprenda la emoción depurada?)
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AMANECIDA,
Julia de Burgos
14 febrero 2012
Te quiero porque tienes...
Jaime Sabines
Te quiero porque tienes
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.
Jaime Sabines
Te quiero porque tienes
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.
Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.
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Te quiero porque tienes...
13 febrero 2012
El viento y el alma
Luis Cernuda
Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.
Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.
Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.
Luis Cernuda
Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.
Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.
Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.
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Luis Cernuda
12 febrero 2012
Dolor común
Miguel de Unamuno
Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares
a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes
tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,
el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica.
Miguel de Unamuno
Cállate, corazón, son tus pesares
de los que no deben decirse, deja
se pudran en tu seno; si te aqueja
un dolor de ti solo no acíbares
a los demás la paz de sus hogares
con importuno grito. Esa tu queja,
siendo egoísta como es, refleja
tu vanidad no más. Nunca separes
tu dolor del común dolor humano,
busca el íntimo aquel en que radica
la hermandad que te liga con tu hermano,
el que agranda la mente y no la achica;
solitario y carnal es siempre vano;
sólo el dolor común nos santifica.
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11 febrero 2012
Soledad.
Mario Vecchioli
Aquí, la soledad.
La sola soledad de mi alma sola.
¿Qué se hizo de tu voz
callada ahora?
¿Qué del jardín, sólo por ti fragante?
¿Qué del incendio de la rosa?
Allá, en algún país de tiempo,
llueven ajenjo las palabras rotas.
Y un horizonte musical se quiebra
en grutas melancólicas.
¿Tal vez tu voz, y con tu voz la mía,
aun vagan por sonoras costas,
más allá, más allá del infinito,
buscando siempre la perdida aurora?
Tu distancia arborece,
y hay ráfagas amargas que preotoñan
sobre el silencio donde amarilleas.
Densas circulan, ásperas, las sombras.
El ruedo del estío, naufragado,
ya al neblinoso corazón no torna.
Y una llovizna gris –sabor de nada-
se va detrás del párpado, incolora.
Vacío, soledad.
Una abismal ausencia se desploma,
desnuda de tu acento
y de tu forma.
Frente a la angustia, con la noche encima,
¡la sola soledad de mi alma sola!
Mario Vecchioli
Aquí, la soledad.
La sola soledad de mi alma sola.
¿Qué se hizo de tu voz
callada ahora?
¿Qué del jardín, sólo por ti fragante?
¿Qué del incendio de la rosa?
Allá, en algún país de tiempo,
llueven ajenjo las palabras rotas.
Y un horizonte musical se quiebra
en grutas melancólicas.
¿Tal vez tu voz, y con tu voz la mía,
aun vagan por sonoras costas,
más allá, más allá del infinito,
buscando siempre la perdida aurora?
Tu distancia arborece,
y hay ráfagas amargas que preotoñan
sobre el silencio donde amarilleas.
Densas circulan, ásperas, las sombras.
El ruedo del estío, naufragado,
ya al neblinoso corazón no torna.
Y una llovizna gris –sabor de nada-
se va detrás del párpado, incolora.
Vacío, soledad.
Una abismal ausencia se desploma,
desnuda de tu acento
y de tu forma.
Frente a la angustia, con la noche encima,
¡la sola soledad de mi alma sola!
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10 febrero 2012
Yo no te pido
Pablo Milanés.
Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.
De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegará
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.
Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.
Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
Pablo Milanés.
Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
Yo no te pido que me firmes
diez papeles grises para amar
sólo te pido que tú quieras
las palomas que suelo mirar.
De lo pasado no lo voy a negar
el futuro algún día llegará
y del presente
qué le importa a la gente
si es que siempre van a hablar.
Sigue llenando este minuto
de razones para respirar
no me complazcas no te niegues
no hables por hablar.
Yo no te pido que me bajes
una estrella azul
sólo te pido que mi espacio
llenes con tu luz.
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Yo no te pido
09 febrero 2012
Destino
Rosario Castellanos
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos
Rosario Castellanos
Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos
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08 febrero 2012
MARIONETA EN SUBURBIA
Manuel Lozano
Con cruz de luz enceguecida, a la puerta del vacío,
ardiéndome sobre las babas de tu historia.
Vamos, nácar deshojado.
El abandono te brota fingida lluvia de piedra.
Que pase este murmullo.
¿Ves desde la cumbre
las parvas de la vasta pantomima?
Manuel Lozano
Con cruz de luz enceguecida, a la puerta del vacío,
ardiéndome sobre las babas de tu historia.
Vamos, nácar deshojado.
El abandono te brota fingida lluvia de piedra.
Que pase este murmullo.
¿Ves desde la cumbre
las parvas de la vasta pantomima?
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MARIONETA EN SUBURBIA
07 febrero 2012
LO QUE SIENTO POR TI
Idea Vilariño
Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.
Idea Vilariño
Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.
Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.
Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.
Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.
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LO QUE SIENTO POR TI
06 febrero 2012
AMO, AMAS...
Rubén Darío
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Rubén Darío
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
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AMO,
Rubén Darío
05 febrero 2012
Cyrano
Pablo Barattini
Seré tu Cyrano en las sombras,
quien acaricie tu alma
tan sólo con la palabra.
Seré viento atrevido
dibujando tu figura,
seré susurro en tu oído,
el beso de la mañana.
Seré quien entre por tu ventana
en rayos de sol escondido,
seré el polvo que pisas
el aire que tu respiras.
Seré tu guardián de sueños,
tu escolta,
tu centinela.
Pero en la noche más honda
por que no veas mi forma,
por no ofender tu mirada
seré...
tu Cyrano en las sombras.
Pablo Barattini
Seré tu Cyrano en las sombras,
quien acaricie tu alma
tan sólo con la palabra.
Seré viento atrevido
dibujando tu figura,
seré susurro en tu oído,
el beso de la mañana.
Seré quien entre por tu ventana
en rayos de sol escondido,
seré el polvo que pisas
el aire que tu respiras.
Seré tu guardián de sueños,
tu escolta,
tu centinela.
Pero en la noche más honda
por que no veas mi forma,
por no ofender tu mirada
seré...
tu Cyrano en las sombras.
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Pablo Barattini
04 febrero 2012
TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE
MAHMUD DARWISH
Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.
MAHMUD DARWISH
Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.
03 febrero 2012
No hay impreso de solicitud
Nomathemba Mkandla
No hay impreso de solicitud
para ser discapacitada.
Si lo hubiera,
no me imagino rellenando uno.
Es difícil vivir en este mundo.
Algunos me miran
como si fuera una criatura inútil.
Pero ellos no saben...
No saben
que son ellos quienes están perdidos,
que hago cosas que no pueden hacer.
En las calles
les llamo la atención.
Se me quedan mirando
como si hubiera caído del cielo,
unos con rostros compasivos,
otros con los ojos de la ignorancia.
Si veis una persona discapacitada,
no os burléis, pues.
Podría sucederos a vosotros
porque no hay impreso de solicitud.
Si lo hubiera,
no me imagino rellenando uno.
Nomathemba Mkandla
No hay impreso de solicitud
para ser discapacitada.
Si lo hubiera,
no me imagino rellenando uno.
Es difícil vivir en este mundo.
Algunos me miran
como si fuera una criatura inútil.
Pero ellos no saben...
No saben
que son ellos quienes están perdidos,
que hago cosas que no pueden hacer.
En las calles
les llamo la atención.
Se me quedan mirando
como si hubiera caído del cielo,
unos con rostros compasivos,
otros con los ojos de la ignorancia.
Si veis una persona discapacitada,
no os burléis, pues.
Podría sucederos a vosotros
porque no hay impreso de solicitud.
Si lo hubiera,
no me imagino rellenando uno.
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No hay impreso de solicitud,
Nomathemba Mkandla
02 febrero 2012
Recordar
Humberto Ak'abal
De vez en cuando camino al revés:
Es mi modo de recordar.
Si caminara sólo hacia adelante,
te podría contar
cómo es el olvido.
Humberto Ak'abal
De vez en cuando camino al revés:
Es mi modo de recordar.
Si caminara sólo hacia adelante,
te podría contar
cómo es el olvido.
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Humberto Ak'abal,
Recordar
01 febrero 2012
Ultima Rima
JUANA BORRERO
Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Yo no quiero el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abrasa,
y me causan hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.
¡Oh, mi amado!, ¡mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tú con tus labios me beses,
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma.
JUANA BORRERO
Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Yo no quiero el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abrasa,
y me causan hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.
¡Oh, mi amado!, ¡mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tú con tus labios me beses,
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.
Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios
y un tenue perfume de nardo en el alma.
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Ultima Rima
31 enero 2012
Por que escribe usted
Oscar Hahn
Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque góngora porque la tierra porque el sol:
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
Porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás.
Oscar Hahn
Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín
Porque góngora porque la tierra porque el sol:
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel
Porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed
porque el amor porque el grito porque no sé
Porque la muerte porque apenas porque más
porque algún día porque todos porque quizás.
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Oscar Hahn,
Por que escribe usted
30 enero 2012
Reminiscencia
Cristina Peri Rossi
No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares
en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques
donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas
que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables
como las pocas cosas que habíamos conocido.
Cristina Peri Rossi
No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares
en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques
donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas
que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables
como las pocas cosas que habíamos conocido.
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Cristina Peri Rossi,
Reminiscencia
29 enero 2012
El Mensajero de la Muerte.
John Stagg.
Levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
y remueve de tus ojos el sueño,
levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
pues vengo noticias que traigo para ti.
Pero rara vez duerme Lady Jane,
casi nunca el sueño visita sus ojos;
desvelada y rendida por su pena,
aún así pregunta: ¿Qué noticias traes para mí?
Alto y soberbio aulla el gélido vendaval,
¡Escucha cómo corren los cercanos torrentes!
Temo que sea la caprichosa penumbra
que se ríe de mí en la medianoche.
Despójate del sueño, Lady Jane,
levántate de tu lecho, y vete;
quita de ti el sueño, Lady Jane,
pues tengo prisa y no debemos quedarnos.
Di, extraño, ¿cuál puede ser tu prisa
o cuál puede ser tu recado?
¿Quién y de dónde te envían,
o di qué noticias me traes?
Lord Walter, mi querido marido,
ahora vence en las llanuras de Hesperia,
donde con ondean con orgullo los estandartes de Bretaña,
donde la muerte y la devastación reinan.
Tres meses apenas han pasado,
aunque tres largos y penosos meses para mí,
desde que el valiente Lord abandonó estas armas,
y con sus valientes se hizo a la mar.
Aunque parezca largo y tedioso el tiempo,
todavía es poco lo que añoro
pensar en noticias de mi lord
o en noticias de la lamentable guerra.
Levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
deja la solitaria alcoba y sígueme;
es de parte de Lord Walter que vengo,
yo soy su mensajero para ti.
Pero dime, extraño, dime dónde
Lord Walter vence, y como le está;
pues, aunque de buena gana oiría sobre él,
mi pecho espera por cuidarte.
¿Lo hará la esposa de Lord Walter,
lo hará su lady Jane,
a medianoche abandonar su lecho
y con un extraño por la llanura caminar?
Levántate de tu lecho, Lady Jane,
levántate, y no demores más;
la noche ha casi culmina, y tengo prisa,
y aquí no puede permanecer más.
Cerca de donde el espumoso Derwent corre,
sus corrientes hacia el oeste van al mar,
allí en la playa, del lado de Solway,
Lord Walter os espera ansioso.
Rápido a la llamada de su bien conocido amo,
por el bosque aparece el halcón,
y a los silbidos acude volando,
de forma rápida, con las alas extendidas.
Y así de su lecho Lady Jane salta,
en realidad, no es perezosa ni lenta,
ni teme por una vez la lluvia torrencial,
ni por los gélidos vientos que puedan soplar.
Se coloca su sobrefalda verde,
su bufanda y su capa azul,
se cierra todo con mucha rapidez
para comenzar su viaje de medianoche.
Ya está fuera de la puerta de entrada
y se aventura entre el viento y la lluvia
con una urgente y extraña rapidez,
por la triste pradera azotada por la tormenta.
Más allá de la colina y el valle, por el pantano y el arroyo
y por muchos páramos ellos se apresuran.
No hablan ni una vez, no paran a descansar
hasta alcanzar el lado del Solway.
La noche es oscura, el turbulento océano
golpea impetuoso contra la costa,
y fuera del agua se escucha un duende
gritando con terrible estruendo.
¿Dónde está mi amado?" ( dijo Lady Jane)
Traedme pronto a Lord Walter.
Veo el mar, veo la costa
pero no puedo ver a mi Señor.
Oh Lady Jane ( el extraño gritó)
Dulce dama, siempre amable y fiel;
¿Porqué te encoges con inocente pavor?
¡El espíritu de tu Señor quien te habla!
En la famosa y tormentosa bahía de Biscay,
nuestro navío se hundió para no navegar más.
Allí, enterrados en una tumba salada,
tu amado marido yace inerte.
Fiel y amable conmigo en vida
tuviste dominio sobre mi alma.
Nuestro amor era mutuo, por eso
¿nuestro será quebrado por la muerte?
Un horror frío sacudió a Lady Jane.
Sus huesos temblaron de horror.
Un frío terrible heló su sangre
y el pulso la abandonó.
Con mirada silenciosa e insensible,
observó y observó al espectro.
Era tan terrible y horrorosa visión
como sus ojos jamás habían visto.
La voracidad oscurecía su cara oscura,
Voracidad de carne arrancada por monstruos insensibles.
Burbujas del mar llenaban sus ojos vacíos,
y de su ropa el agua brotaba.
Sus sienes, una vez gentilmente rubias
se acompasaban ahora con las algas marinas;
y una maraña inmunda de sucias cuerdas
unían las partes de su hermoso cuerpo.
Luego así, con sepulcral voz, una vez más,
el fantasma dijo: ‘Sea como sea
tú debes, mi bella dama,
compartir mi lecho en la muerte.
Ella tembló, y sin vida, sobre la orilla,
Ella cayó; y una gran ola, rápidamente
sobre ella rodó, y con su retroceso
la arrastró hacia una tumba marina.
Nada más se oyó de Lady Jane;
Lord Walter no fue visto más.
Sin embargo los viajeros suelen ver
dos luces vagando por la costa.
Y entre las ráfagas de la tormenta,
se escucha un grito estremecedor,
y dos extrañas figuras a menudo se deslizan
a lo largo de la orilla del arroyo Derwent.
John Stagg.
Levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
y remueve de tus ojos el sueño,
levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
pues vengo noticias que traigo para ti.
Pero rara vez duerme Lady Jane,
casi nunca el sueño visita sus ojos;
desvelada y rendida por su pena,
aún así pregunta: ¿Qué noticias traes para mí?
Alto y soberbio aulla el gélido vendaval,
¡Escucha cómo corren los cercanos torrentes!
Temo que sea la caprichosa penumbra
que se ríe de mí en la medianoche.
Despójate del sueño, Lady Jane,
levántate de tu lecho, y vete;
quita de ti el sueño, Lady Jane,
pues tengo prisa y no debemos quedarnos.
Di, extraño, ¿cuál puede ser tu prisa
o cuál puede ser tu recado?
¿Quién y de dónde te envían,
o di qué noticias me traes?
Lord Walter, mi querido marido,
ahora vence en las llanuras de Hesperia,
donde con ondean con orgullo los estandartes de Bretaña,
donde la muerte y la devastación reinan.
Tres meses apenas han pasado,
aunque tres largos y penosos meses para mí,
desde que el valiente Lord abandonó estas armas,
y con sus valientes se hizo a la mar.
Aunque parezca largo y tedioso el tiempo,
todavía es poco lo que añoro
pensar en noticias de mi lord
o en noticias de la lamentable guerra.
Levántate de tu lecho, bella Lady Jane,
deja la solitaria alcoba y sígueme;
es de parte de Lord Walter que vengo,
yo soy su mensajero para ti.
Pero dime, extraño, dime dónde
Lord Walter vence, y como le está;
pues, aunque de buena gana oiría sobre él,
mi pecho espera por cuidarte.
¿Lo hará la esposa de Lord Walter,
lo hará su lady Jane,
a medianoche abandonar su lecho
y con un extraño por la llanura caminar?
Levántate de tu lecho, Lady Jane,
levántate, y no demores más;
la noche ha casi culmina, y tengo prisa,
y aquí no puede permanecer más.
Cerca de donde el espumoso Derwent corre,
sus corrientes hacia el oeste van al mar,
allí en la playa, del lado de Solway,
Lord Walter os espera ansioso.
Rápido a la llamada de su bien conocido amo,
por el bosque aparece el halcón,
y a los silbidos acude volando,
de forma rápida, con las alas extendidas.
Y así de su lecho Lady Jane salta,
en realidad, no es perezosa ni lenta,
ni teme por una vez la lluvia torrencial,
ni por los gélidos vientos que puedan soplar.
Se coloca su sobrefalda verde,
su bufanda y su capa azul,
se cierra todo con mucha rapidez
para comenzar su viaje de medianoche.
Ya está fuera de la puerta de entrada
y se aventura entre el viento y la lluvia
con una urgente y extraña rapidez,
por la triste pradera azotada por la tormenta.
Más allá de la colina y el valle, por el pantano y el arroyo
y por muchos páramos ellos se apresuran.
No hablan ni una vez, no paran a descansar
hasta alcanzar el lado del Solway.
La noche es oscura, el turbulento océano
golpea impetuoso contra la costa,
y fuera del agua se escucha un duende
gritando con terrible estruendo.
¿Dónde está mi amado?" ( dijo Lady Jane)
Traedme pronto a Lord Walter.
Veo el mar, veo la costa
pero no puedo ver a mi Señor.
Oh Lady Jane ( el extraño gritó)
Dulce dama, siempre amable y fiel;
¿Porqué te encoges con inocente pavor?
¡El espíritu de tu Señor quien te habla!
En la famosa y tormentosa bahía de Biscay,
nuestro navío se hundió para no navegar más.
Allí, enterrados en una tumba salada,
tu amado marido yace inerte.
Fiel y amable conmigo en vida
tuviste dominio sobre mi alma.
Nuestro amor era mutuo, por eso
¿nuestro será quebrado por la muerte?
Un horror frío sacudió a Lady Jane.
Sus huesos temblaron de horror.
Un frío terrible heló su sangre
y el pulso la abandonó.
Con mirada silenciosa e insensible,
observó y observó al espectro.
Era tan terrible y horrorosa visión
como sus ojos jamás habían visto.
La voracidad oscurecía su cara oscura,
Voracidad de carne arrancada por monstruos insensibles.
Burbujas del mar llenaban sus ojos vacíos,
y de su ropa el agua brotaba.
Sus sienes, una vez gentilmente rubias
se acompasaban ahora con las algas marinas;
y una maraña inmunda de sucias cuerdas
unían las partes de su hermoso cuerpo.
Luego así, con sepulcral voz, una vez más,
el fantasma dijo: ‘Sea como sea
tú debes, mi bella dama,
compartir mi lecho en la muerte.
Ella tembló, y sin vida, sobre la orilla,
Ella cayó; y una gran ola, rápidamente
sobre ella rodó, y con su retroceso
la arrastró hacia una tumba marina.
Nada más se oyó de Lady Jane;
Lord Walter no fue visto más.
Sin embargo los viajeros suelen ver
dos luces vagando por la costa.
Y entre las ráfagas de la tormenta,
se escucha un grito estremecedor,
y dos extrañas figuras a menudo se deslizan
a lo largo de la orilla del arroyo Derwent.
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El Mensajero de la Muerte,
John Stagg
28 enero 2012
Hay un Morir
Macedonio Fernández
No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
De mí un ausente
Y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.
Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor
Y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.
Macedonio Fernández
No me lleves a sombras de la muerte
Adonde se hará sombra mi vida,
Donde sólo se vive el haber sido.
No quiero el vivir del recuerdo.
Dame otros días como éstos de la vida.
Oh no tan pronto hagas
De mí un ausente
Y el ausente de mí.
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.
Hay un morir si de unos ojos
Se voltea la mirada de amor
Y queda sólo el mirar del vivir.
Es el mirar de sombras de la Muerte.
No es Muerte la libadora de mejillas,
Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes.
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Hay un Morir,
Macedonio Fernández
27 enero 2012
La palabra
Stella Díaz Varín
Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
donde la guardaste.
Debiste pronunciarla siquiera una vez…
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
Mira como está mi casa desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros como mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada.
Por no hallar la palabra que escondiste
Stella Díaz Varín
Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
donde la guardaste.
Debiste pronunciarla siquiera una vez…
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
Mira como está mi casa desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros como mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada.
Por no hallar la palabra que escondiste
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la palabra,
Stella Díaz Varín
26 enero 2012
LLORAR A LÁGRIMA VIVA...
Oliverio Girondo
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
Oliverio Girondo
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
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LLORAR A LÁGRIMA VIVA...,
Oliverio Girondo
25 enero 2012
CUÁNTAS VECES, AMOR...
Pablo Neruda
Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
Pablo Neruda
Cuántas veces, amor, te amé sin verte y tal vez sin recuerdo,
sin reconocer tu mirada, sin mirarte, centaura,
en regiones contrarias, en un mediodía quemante:
eras sólo el aroma de los cereales que amo.
Tal vez te vi, te supuse al pasar levantando una copa
en Angola, a la luz de la luna de Junio,
o eras tú la cintura de aquella guitarra
que toqué en las tinieblas y sonó como el mar desmedido.
Te amé sin que yo lo supiera, y busqué tu memoria.
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato.
Pero yo ya sabía cómo era. De pronto
mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
frente a mis ojos estabas, reinándome, y reinas.
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino.
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AMOR...,
CUÁNTAS VECES,
Pablo Neruda
24 enero 2012
EL LUNÁTICO
Marguerite yourcenar
El sol adormecido en las brumas se aleja
Y como un astro muerto yace mi pasión;
La noche a lo largo del muelle se refleja;
Mi viejo corazón es un Rey sin razón.
Cada ser de una rueda es el eje que gira,
Cae, ofrenda y afrenta, en el yunque el dolor;
Los rostros grises son una espuma que tira
La marea del asfalto y la luz sin color.
¿Dónde estamos amor? ¿Sí es verdad que estamos?
La luna se esconde cuando nos acercamos
Al borde de los techos huecos de metal.
Y el ojo blanco por las calles todavía
Envidia el resplandor fijamente glacial
Del astro que murió antes de abrir el día
Marguerite yourcenar
El sol adormecido en las brumas se aleja
Y como un astro muerto yace mi pasión;
La noche a lo largo del muelle se refleja;
Mi viejo corazón es un Rey sin razón.
Cada ser de una rueda es el eje que gira,
Cae, ofrenda y afrenta, en el yunque el dolor;
Los rostros grises son una espuma que tira
La marea del asfalto y la luz sin color.
¿Dónde estamos amor? ¿Sí es verdad que estamos?
La luna se esconde cuando nos acercamos
Al borde de los techos huecos de metal.
Y el ojo blanco por las calles todavía
Envidia el resplandor fijamente glacial
Del astro que murió antes de abrir el día
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Marguerite yourcenar
23 enero 2012
Cuando estes vieja
WILLIAM BUTLER YEATS:
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
WILLIAM BUTLER YEATS:
Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
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Cuando estes vieja,
WILLIAM BUTLER YEATS
22 enero 2012
SUEÑO PARA EL INVIERNO
ARTHUR RIMBAUD
a ella...
En el invierno viajaremos en un vagón de tren
con asientos azules.
Seremos felices. Habrá un nido de besos
oculto en los rincones.
Cerrarán sus ojos para no ver los gestos
en las últimas sombras,
esos monstruos huidizos, multitudes oscuras
de demonios y lobos.
Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...
un beso muy pequeño como una araña suave
correrá por tu cuello...
Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara
-y tardaremos mucho en hallar esa araña,
por demás indiscreta.
ARTHUR RIMBAUD
a ella...
En el invierno viajaremos en un vagón de tren
con asientos azules.
Seremos felices. Habrá un nido de besos
oculto en los rincones.
Cerrarán sus ojos para no ver los gestos
en las últimas sombras,
esos monstruos huidizos, multitudes oscuras
de demonios y lobos.
Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...
un beso muy pequeño como una araña suave
correrá por tu cuello...
Y me dirás: «¡búscala!», reclinando tu cara
-y tardaremos mucho en hallar esa araña,
por demás indiscreta.
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Arthur Rimbaud,
SUEÑO PARA EL INVIERNO
21 enero 2012
El santuario de la cumbre
Li Po
La cumbre, el monasterio.
Ya es noche. Alzo la mano
y toco a las estrellas.
Hablo en voz baja: temo
que se despierte el cielo.
Li Po
La cumbre, el monasterio.
Ya es noche. Alzo la mano
y toco a las estrellas.
Hablo en voz baja: temo
que se despierte el cielo.
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El santuario de la cumbre,
Li Po
20 enero 2012
ES OLVIDO
NICANOR PARRA
Juro que no recuerdo ni su nombre
Más moriré llamándola María
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegue a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Más, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con esa vaga sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo, sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida.
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvide sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
NICANOR PARRA
Juro que no recuerdo ni su nombre
Más moriré llamándola María
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murió con mi nombre en las pupilas.
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mí otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
La conocí en mi pueblo (de mi pueblo
Sólo queda un puñado de cenizas),
Pero jamás vi en ella otro destino
Que el de una joven triste y pensativa.
Tanto fue así que hasta llegue a tratarla
Con el celeste nombre de María,
Circunstancia que prueba claramente
La exactitud central de mi doctrina.
Puede ser que una vez la haya besado,
¡Quién es el que no besa a sus amigas!
Pero tened presente que lo hice
Sin darme cuenta bien de lo que hacía.
No negaré, eso sí, que me gustaba
Su inmaterial y vaga compañía
Que era como el espíritu sereno
Que a las flores domésticas anima.
Yo no puedo ocultar de ningún modo
La importancia que tuvo su sonrisa
Ni desvirtuar el favorable influjo
Que hasta en las mismas piedras ejercía.
Agreguemos, aún, que de la noche
Fueron sus ojos fuente fidedigna.
Más, a pesar de todo, es necesario
Que comprendan que yo no la quería
Sino con esa vaga sentimiento
Con que a un pariente enfermo se designa.
Sin embargo, sucede, sin embargo,
Lo que a esta fecha aún me maravilla,
Ese inaudito y singular ejemplo
De morir con mi nombre en las pupilas,
Ella, múltiple rosa inmaculada,
Ella que era una lámpara legítima.
Tiene razón, mucha razón, la gente
Que se pasa quejando noche y día
De que el mundo traidor en que vivimos
Vale menos que rueda detenida:
Mucho más honorable es una tumba,
Vale más una hoja enmohecida.
Nada es verdad, aquí nada perdura,
Ni el color del cristal con que se mira.
Hoy es un día azul de primavera,
Creo que moriré de poesía,
De esa famosa joven melancólica
No recuerdo ni el nombre que tenía.
Sólo sé que pasó por este mundo
Como una paloma fugitiva:
La olvide sin quererlo, lentamente,
Como todas las cosas de la vida.
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es olvido,
Nicanor Parra
19 enero 2012
TE AGRADEZCO, SEÑOR
DADIE BERNARD
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro,
que hayas hecho de mí
la suma de todos los dolores,
y puesto sobre mi cabeza, el Mundo.
Visto la librea del Centauro
y llevo el Mundo desde la primera aurora.
El blanco es un color de circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y llevo el Mundo desde el primer crepúsculo.
Estoy contento
con la forma de mi cabeza
hecha para llevar el Mundo,
Satisfecho
de la forma de mi nariz
que debe aspirar todo el viento del Mundo,
Feliz
Con la forma de mis piernas
proveas a correr todas las etapas del Mundo.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro,
que hayas hecho de mí, la suma de todos los dolores.
Treinta y seis espadas han traspasado mi corazón.
Treinta y seis braseros han quemado mi cuerpo.
Y mi sangre sobre todos los calvarios ha enrojecido la nieve.
Y mi sangre en todos los nacientes ha enrojecido el horizonte.
Pero lo mismo estoy
Contento con llevar el Mundo,
Contento con mis brazos cortos,
con mis brazos largos
con el espesor de mis labios.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, blanco es un color de
circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y yo llevo el Mundo desde el alba de los tiempos.
Y mi risa sobre el Mundo, en la noche, crea el Día.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro.
DADIE BERNARD
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro,
que hayas hecho de mí
la suma de todos los dolores,
y puesto sobre mi cabeza, el Mundo.
Visto la librea del Centauro
y llevo el Mundo desde la primera aurora.
El blanco es un color de circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y llevo el Mundo desde el primer crepúsculo.
Estoy contento
con la forma de mi cabeza
hecha para llevar el Mundo,
Satisfecho
de la forma de mi nariz
que debe aspirar todo el viento del Mundo,
Feliz
Con la forma de mis piernas
proveas a correr todas las etapas del Mundo.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro,
que hayas hecho de mí, la suma de todos los dolores.
Treinta y seis espadas han traspasado mi corazón.
Treinta y seis braseros han quemado mi cuerpo.
Y mi sangre sobre todos los calvarios ha enrojecido la nieve.
Y mi sangre en todos los nacientes ha enrojecido el horizonte.
Pero lo mismo estoy
Contento con llevar el Mundo,
Contento con mis brazos cortos,
con mis brazos largos
con el espesor de mis labios.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro, blanco es un color de
circunstancias,
el negro, el color de todos los días,
y yo llevo el Mundo desde el alba de los tiempos.
Y mi risa sobre el Mundo, en la noche, crea el Día.
Te agradezco, Señor, que me hayas creado Negro.
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DADIE BERNARD,
TE AGRADEZCO señor
18 enero 2012
Certidumbre
Paul Éluard
Si te hablo es para oírte mejor
Si te oigo estoy seguro de entender
Si sonríes es para invadirme mejor
Si sonríes yo veo el mundo entero
Si te abrazo es para continuarme
Si vivimos todo será placer
Si te dejo nos recordaremos
Y dejándonos nos reencontraremos.
Paul Éluard
Si te hablo es para oírte mejor
Si te oigo estoy seguro de entender
Si sonríes es para invadirme mejor
Si sonríes yo veo el mundo entero
Si te abrazo es para continuarme
Si vivimos todo será placer
Si te dejo nos recordaremos
Y dejándonos nos reencontraremos.
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Certidumbre,
Paul Éluard
17 enero 2012
ACÓGEME BAJO TUS ALAS
JAIM NAJMAN BIALIK
Acógeme bajo tus alas,
sé para mí una madre, una hermana,
sea tu regazo refugio para mi cabeza,
nido de mis plegarias postergadas.
Y en la hora del consuelo, al crepúsculo,
te descubriré el secreto de mi sufrimiento;
dicen que en el mundo existe la juventud –
¿Dónde está la mía?
Y otro secreto te confiaré:
mi alma se abrasa en llamas;
dicen que en el mundo existe el amor –
¿Dónde está el mío?
Las estrellas me engañaron,
tuve un sueño – también él se desvaneció;
ahora no me queda nada en el mundo –
nada de nada.
Acógeme bajo tus alas,
sé para mí una madre, una hermana,
sea tu regazo refugio para mi cabeza,
nido de mis plegarias postergadas.
JAIM NAJMAN BIALIK
Acógeme bajo tus alas,
sé para mí una madre, una hermana,
sea tu regazo refugio para mi cabeza,
nido de mis plegarias postergadas.
Y en la hora del consuelo, al crepúsculo,
te descubriré el secreto de mi sufrimiento;
dicen que en el mundo existe la juventud –
¿Dónde está la mía?
Y otro secreto te confiaré:
mi alma se abrasa en llamas;
dicen que en el mundo existe el amor –
¿Dónde está el mío?
Las estrellas me engañaron,
tuve un sueño – también él se desvaneció;
ahora no me queda nada en el mundo –
nada de nada.
Acógeme bajo tus alas,
sé para mí una madre, una hermana,
sea tu regazo refugio para mi cabeza,
nido de mis plegarias postergadas.
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ACÓGEME BAJO TUS ALAS,
JAIM NAJMAN BIALIK
16 enero 2012
UNA ARAÑA PACIENTE Y SILENCIOSA
walt whitman
Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.
Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.
walt whitman
Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.
Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.
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UNA ARAÑA PACIENTE Y SILENCIOSA,
walt whitman
15 enero 2012
EL AGUA… DE LA VIDA
Eliseo León Pretell
Desde que la vida es vida, fue el agua su gran razón,
no hay ninguna otra opinión, que encuentre mejor cabida.
Es origen y guarida,
de todo lo que se mueve,
es sangre, nivel, relieve,
y salud como bebida.
****
El agua es en gran medida, el más valioso argumento,
afirma el convencimiento, que hay un Dios de gran poder.
Agua es el reverdecer,
del páramo moribundo,
agua es el valle fecundo,
que el hombre hace florecer.
****
En lluvia va por doquier, embelleciendo los prados,
bendita, ahuyenta pecados, sólida forma el glaciar.
Hace el insondable mar,
los ríos y hermosos lagos,
en nuestra pena y estragos,
es líquido lacrimal.
****
La caída de un caudal, es fuerza, luz y energía,
el agua es más todavía, confianza del sembrador.
Hierba verde del pastor,
baño de la selva umbría,
esperanza y alegría,
del gañán trabajador.
****
El agua aplaca el calor, del soldado en la batalla,
del náufrago cuando encalla, viendo la muerte venir.
Fue el vinagre que al morir,
Cristo ensalivó sediento,
es bautismo y juramento,
que a Dios nos hace admitir.
****
Sin agua no hay más vivir, sin agua todo es inerte,
sed, enfermedad y muerte, en el mundo se vería,
Polvo y desierto sería,
todo mustio y sepulcral,
la tierra sin manantial,
agrietada de sequía.
****
No aceptemos la avería, del que lo quiera ensuciar,
o pretenda utilizar, para otro protervo fin,
como aquel minero ruin,
que sin piedad ni decoro,
separa con agua el oro,
inconsciente y malandrín.
Eliseo León Pretell
Desde que la vida es vida, fue el agua su gran razón,
no hay ninguna otra opinión, que encuentre mejor cabida.
Es origen y guarida,
de todo lo que se mueve,
es sangre, nivel, relieve,
y salud como bebida.
****
El agua es en gran medida, el más valioso argumento,
afirma el convencimiento, que hay un Dios de gran poder.
Agua es el reverdecer,
del páramo moribundo,
agua es el valle fecundo,
que el hombre hace florecer.
****
En lluvia va por doquier, embelleciendo los prados,
bendita, ahuyenta pecados, sólida forma el glaciar.
Hace el insondable mar,
los ríos y hermosos lagos,
en nuestra pena y estragos,
es líquido lacrimal.
****
La caída de un caudal, es fuerza, luz y energía,
el agua es más todavía, confianza del sembrador.
Hierba verde del pastor,
baño de la selva umbría,
esperanza y alegría,
del gañán trabajador.
****
El agua aplaca el calor, del soldado en la batalla,
del náufrago cuando encalla, viendo la muerte venir.
Fue el vinagre que al morir,
Cristo ensalivó sediento,
es bautismo y juramento,
que a Dios nos hace admitir.
****
Sin agua no hay más vivir, sin agua todo es inerte,
sed, enfermedad y muerte, en el mundo se vería,
Polvo y desierto sería,
todo mustio y sepulcral,
la tierra sin manantial,
agrietada de sequía.
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No aceptemos la avería, del que lo quiera ensuciar,
o pretenda utilizar, para otro protervo fin,
como aquel minero ruin,
que sin piedad ni decoro,
separa con agua el oro,
inconsciente y malandrín.
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14 enero 2012
MONOTONÍA
KONSTANTINOS KAVAFIS
A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.
KONSTANTINOS KAVAFIS
A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar -
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.
Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.
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KONSTANTINOS KAVAFIS,
monotonia
13 enero 2012
bakuba
No hay aguja sin punta penetrante
No hay navaja sin hoja afilada
La muerte llega a nosotros de muchas formas.
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios
Algún día futuro, en el calor del mediodía,
seré llevado en hombros
a través del pueblo de los muertos
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo a sus espinas.
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo al agua que gotea.
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado
Quiero escuchar los tambores tocando
Quiero sentir los pies de los que bailan.
poema Kuba, pueblo del Congo central
No hay aguja sin punta penetrante
No hay navaja sin hoja afilada
La muerte llega a nosotros de muchas formas.
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios
Algún día futuro, en el calor del mediodía,
seré llevado en hombros
a través del pueblo de los muertos
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo a sus espinas.
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo al agua que gotea.
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado
Quiero escuchar los tambores tocando
Quiero sentir los pies de los que bailan.
poema Kuba, pueblo del Congo central
12 enero 2012
TERRORISTA DE AMOR
Rubén Sada
¿Dónde estarán ahora los que burlaron la justicia
y hace 28 años me acusaron de ser un terrorista?
Obraron contra mí con falsedad y malicia
sólo porque yo pensaba de modo pacifista.
Encarcelaron mi cuerpo unos mil doscientos días,
bajo falsas acusaciones, pretextos y mentiras,
y en un juicio-farsa en el que nadie me defendía,
recibí una condena del tribunal de la injusticia.
¿Terrorista yo? Que de la guerra huía,
y nunca odié a la gente de las naciones vecinas.
Si sería incapaz de matar a una hormiga,
y mi única arma era la palabra escrita.
¡Y me decían que yo era terrorista!
Si sólo oraba a Dios y escribía poesías.
Si sólo al cielo rogaba enfocando mi vista,
y cantaba coplas de amor para pasar el día.
Y me decían que yo era terrorista!
Si mi escudo era la fe y una dulce sonrisa.
Si tenía en ambas manos el espíritu de artista,
y a todos mis hermanos les contagiaba alegría.
¿Yo terrorista? Los militares me lo decían.
Yo, que a la luna enamoraba cuando anochecía,
y plantaba flores en casa para regalar a las chicas.
Prediqué mas paz y amor que las Naciones Unidas.
¿Dónde estarán ahora, los que eso me decían?
Y que juraban en falso con su mano en la Biblia.
Algunos quizás estén enterrados en Malvinas,
casi todos ya habrán muerto, mas yo aún estoy con vida.
Rubén Sada
¿Dónde estarán ahora los que burlaron la justicia
y hace 28 años me acusaron de ser un terrorista?
Obraron contra mí con falsedad y malicia
sólo porque yo pensaba de modo pacifista.
Encarcelaron mi cuerpo unos mil doscientos días,
bajo falsas acusaciones, pretextos y mentiras,
y en un juicio-farsa en el que nadie me defendía,
recibí una condena del tribunal de la injusticia.
¿Terrorista yo? Que de la guerra huía,
y nunca odié a la gente de las naciones vecinas.
Si sería incapaz de matar a una hormiga,
y mi única arma era la palabra escrita.
¡Y me decían que yo era terrorista!
Si sólo oraba a Dios y escribía poesías.
Si sólo al cielo rogaba enfocando mi vista,
y cantaba coplas de amor para pasar el día.
Y me decían que yo era terrorista!
Si mi escudo era la fe y una dulce sonrisa.
Si tenía en ambas manos el espíritu de artista,
y a todos mis hermanos les contagiaba alegría.
¿Yo terrorista? Los militares me lo decían.
Yo, que a la luna enamoraba cuando anochecía,
y plantaba flores en casa para regalar a las chicas.
Prediqué mas paz y amor que las Naciones Unidas.
¿Dónde estarán ahora, los que eso me decían?
Y que juraban en falso con su mano en la Biblia.
Algunos quizás estén enterrados en Malvinas,
casi todos ya habrán muerto, mas yo aún estoy con vida.
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ruben sada,
Terrorista de amor
11 enero 2012
Amor sin Descanso.
Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832)
¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.
Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.
¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha...
¡Amor, tu eres esto!
Johann Wolfgang Von Goethe (1749-1832)
¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.
Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.
¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha...
¡Amor, tu eres esto!
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Amor sin Descanso.,
Johann Wolfgang Von Goethe
10 enero 2012
Amor.
Delmira Agustini
Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
Hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
Era un mar desbordado de locura y de fuego,
Rodando por la vida como un eterno riego.
Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
Que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
Después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
Sonaba sus cristales el alma de la fuente.
Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste,
Que todas las tinieblas y todo el iris viste;
Que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
Sobre la vida toda su majestad levanta:
Y el beso cae ardiendo á perfumar su planta
En una flor de fuego deshojada por dos...
Delmira Agustini
Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
Hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
Era un mar desbordado de locura y de fuego,
Rodando por la vida como un eterno riego.
Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
Que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
Después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
Sonaba sus cristales el alma de la fuente.
Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste,
Que todas las tinieblas y todo el iris viste;
Que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
Sobre la vida toda su majestad levanta:
Y el beso cae ardiendo á perfumar su planta
En una flor de fuego deshojada por dos...
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AMOR,
Delmira Agustini
09 enero 2012
El Giaour.
Lord Byron
Pero antes, sobre la tierra, como vampiro enviado,
tu cadáver del sepulcro será exiliado;
entonces, lívido, vagarás por el que fuera tu hogar,
y la sangre de los tuyos has de arrancar;
allí, de tu hija, hermana y esposa,
a media noche, la fuente de la vida secarás;
Aunque abomines aquel banquete, debes, forzosamente,
nutrir tu lívido cadáver andante,
tus víctimas, antes de expirar,
en el demonio a su señor verán;
maldiciéndote, maldiciéndose,
tus flores marchitándose están en el tallo.
Pero una que por tu crimen debe caer,
la más joven, entre todas, la más amada,
llamándote padre, te bendecirá:
¡esta palabra envolverá en llamas tu corazón!
Pero debes concluir tu obra y observar
en sus mejillas el último color;
de sus ojos el destello final,
y su vidriosa mirada debes ver
helarse sobre el azul sin vida;
con impías manos desharás luego
las trenzas de su dorado cabello,
que fueron bucles por ti acariciados
y con promesas de tierno amor despeinados;
¡pero ahora tú lo arrebatas,
monumento a tu agonía!
Con tu propia y mejor sangre chorrearán
tus rechinantes dientes y macilentos labios;
luego, a tu lóbrega tumba caminarás;
ve, y con demonios y espíritus delira,
hasta que de horror estremecidos, huyan
de un espectro más abominable que ellos.
Lord Byron
Pero antes, sobre la tierra, como vampiro enviado,
tu cadáver del sepulcro será exiliado;
entonces, lívido, vagarás por el que fuera tu hogar,
y la sangre de los tuyos has de arrancar;
allí, de tu hija, hermana y esposa,
a media noche, la fuente de la vida secarás;
Aunque abomines aquel banquete, debes, forzosamente,
nutrir tu lívido cadáver andante,
tus víctimas, antes de expirar,
en el demonio a su señor verán;
maldiciéndote, maldiciéndose,
tus flores marchitándose están en el tallo.
Pero una que por tu crimen debe caer,
la más joven, entre todas, la más amada,
llamándote padre, te bendecirá:
¡esta palabra envolverá en llamas tu corazón!
Pero debes concluir tu obra y observar
en sus mejillas el último color;
de sus ojos el destello final,
y su vidriosa mirada debes ver
helarse sobre el azul sin vida;
con impías manos desharás luego
las trenzas de su dorado cabello,
que fueron bucles por ti acariciados
y con promesas de tierno amor despeinados;
¡pero ahora tú lo arrebatas,
monumento a tu agonía!
Con tu propia y mejor sangre chorrearán
tus rechinantes dientes y macilentos labios;
luego, a tu lóbrega tumba caminarás;
ve, y con demonios y espíritus delira,
hasta que de horror estremecidos, huyan
de un espectro más abominable que ellos.
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Lord Byron
08 enero 2012
Don Juan en los infiernos.
Charles Baudelaire
Cuando Don Juan descendió hacia la onda subterránea
Y su óbolo hubo dado a Caronte,
Un sombrío mendigo, la mirada fiera como Antístenes,
Con brazo vengativo y fuerte empuñó cada remo.
Mostrando sus senos fláccidos y sus ropas abiertas,
Las mujeres se retorcían bajo el negro firmamento,
Y, como un gran rebaño de víctimas ofrendadas,
En pos de él arrastraban un prolongado mugido.
Sganarelle riendo le reclama su paga,
Mientras que Don Luis, con un dedo tembloroso
Mostraba a todos los muertos, errante en las riberas,
El hijo audaz que se burló de su frente nevada.
Estremeciéndose bajo sus lutos, la casta y magra Elvira,
Cerca del esposo pérfido y que fue su amante,
Parecía reclamarle una suprema sonrisa
En la que brillara la dulzura de su primer juramento.
Erguido en su armadura, un gigante de piedra
Permanecía en la barra y cortaba la onda negra;
Pero el sereno héroe, apoyado en su espadón,
Contemplaba la estela y sin dignarse ver nada.
Charles Baudelaire
Cuando Don Juan descendió hacia la onda subterránea
Y su óbolo hubo dado a Caronte,
Un sombrío mendigo, la mirada fiera como Antístenes,
Con brazo vengativo y fuerte empuñó cada remo.
Mostrando sus senos fláccidos y sus ropas abiertas,
Las mujeres se retorcían bajo el negro firmamento,
Y, como un gran rebaño de víctimas ofrendadas,
En pos de él arrastraban un prolongado mugido.
Sganarelle riendo le reclama su paga,
Mientras que Don Luis, con un dedo tembloroso
Mostraba a todos los muertos, errante en las riberas,
El hijo audaz que se burló de su frente nevada.
Estremeciéndose bajo sus lutos, la casta y magra Elvira,
Cerca del esposo pérfido y que fue su amante,
Parecía reclamarle una suprema sonrisa
En la que brillara la dulzura de su primer juramento.
Erguido en su armadura, un gigante de piedra
Permanecía en la barra y cortaba la onda negra;
Pero el sereno héroe, apoyado en su espadón,
Contemplaba la estela y sin dignarse ver nada.
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Don Juan en los infiernos
07 enero 2012
Annabel Lee.
Edgar Allan Poe.
Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
habitaba una doncella a quien tal vez conozcan
por el nombre de Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.
Yo era un niño, y ella una niña
en aquel reino junto al mar;
Nos amamos con una pasión más grande que el amor,
Yo y mi Annabel Lee;
con tal ternura, que los alados serafines
lloraban rencor desde las alturas.
Y por esta razón, hace mucho, mucho tiempo,
en aquel reino junto al mar,
un viento sopló de una nube,
helando a mi hermosa Annabel Lee;
sombríos ancestros llegaron de pronto,
y la arrastraron muy lejos de mi,
hasta encerrarla en un oscuro sepulcro,
en aquel reino junto al mar.
Los ángeles, a medias felices en el Cielo,
nos envidiaron, a Ella a mí.
Sí, esa fue la razón (como los hombres saben,
en aquel reino junto al mar),
de que el viento soplase desde las nocturnas nubes,
helando y matando a mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era más fuerte, más intenso
que el de todos nuestros ancestros,
más grande que el de todos los sabios.
Y ningún ángel en su bóveda celeste,
ningún demonio debajo del océano,
podrá jamás separar mi alma
de mi hermosa Annabel Lee.
Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño
de mi bella compañera.
Y las estrellas nunca se elevan sin evocar
sus radiantes ojos.
Aún hoy, cuando en la noche danza la marea,
me acuesto junto a mi querida, a mi amada;
a mi vida y mi adorada,
en su sepulcro junto a las olas,
en su tumba junto al rugiente mar.
Edgar Allan Poe.
Fue hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
habitaba una doncella a quien tal vez conozcan
por el nombre de Annabel Lee;
y esta dama vivía sin otro deseo
que el de amarme, y de ser amada por mí.
Yo era un niño, y ella una niña
en aquel reino junto al mar;
Nos amamos con una pasión más grande que el amor,
Yo y mi Annabel Lee;
con tal ternura, que los alados serafines
lloraban rencor desde las alturas.
Y por esta razón, hace mucho, mucho tiempo,
en aquel reino junto al mar,
un viento sopló de una nube,
helando a mi hermosa Annabel Lee;
sombríos ancestros llegaron de pronto,
y la arrastraron muy lejos de mi,
hasta encerrarla en un oscuro sepulcro,
en aquel reino junto al mar.
Los ángeles, a medias felices en el Cielo,
nos envidiaron, a Ella a mí.
Sí, esa fue la razón (como los hombres saben,
en aquel reino junto al mar),
de que el viento soplase desde las nocturnas nubes,
helando y matando a mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era más fuerte, más intenso
que el de todos nuestros ancestros,
más grande que el de todos los sabios.
Y ningún ángel en su bóveda celeste,
ningún demonio debajo del océano,
podrá jamás separar mi alma
de mi hermosa Annabel Lee.
Pues la luna nunca brilla sin traerme el sueño
de mi bella compañera.
Y las estrellas nunca se elevan sin evocar
sus radiantes ojos.
Aún hoy, cuando en la noche danza la marea,
me acuesto junto a mi querida, a mi amada;
a mi vida y mi adorada,
en su sepulcro junto a las olas,
en su tumba junto al rugiente mar.
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Edgar Allan Poe.
06 enero 2012
Los Reyes Magos
Hector Gagliardi
-¡Si vos no te portás bien,
le digo a los Reyes Magos
que te dejen sin regalo
y te quedas sin el tren!...
es que mi vieja, también,
un poco se aprovechaba...!
por que esa noche llegaban
los Tres Reyes de Belén!
La carta la había mandado
sin faltas de ortografía,
así los reyes veían
de que era un chico aplicado.
Hice todos los mandados,
me lave hasta las orejas,
porque ese día mi vieja
me tenia acorralado.
La luna hacia brillar
el lustre de mis zapatos...
Y si ellos fueran chicatos
¿Quién les podía avisar?
Por eso al irme a acostar,
puse la almohada a los pies
y me acosté del revés
para poder vigilar...
¡Cuando más lo precisaba
me vengo a quedar dormido!
Me desperté a los maullidos
del gato de la encargada...
Ya entraba la madrugada
de un radiante seis de enero,
y un trencito, el más diquero,
del umbral me saludaba...
Lo habían dejado de frente
Ya listo para marchar...
con él me iba a despertar
a mi madre alegremente
¡Que alegría que uno siente!
- explicarlo yo no puedo-
¡Unas ganas de ser bueno,
de ser bueno hasta la muerte!
Al que dejaron sin nada
fue al hijo de la de al lado...
¡Como se habrían olvidado!
Siempre “muy bueno” sacaba...
Con nosotros no jugaba
porque en seguida tosía,
y los reyes no sabían
que el padre no trabajaba...
Yo comprendí su dolor
Cuando me vio con el tren:
Se acerco a mirarlo bien
Y después lo acarició...
A mí me daba calor
de que me viera jugar
Y en casa lo invité a entrar
Y él también se divirtió...
¡Cuantos Reyes han pasado
por la puerta de mi vida.
Y a mí alma dolorida
Cuantas veces la he dejado
como un zapato gastado,
esperando a su Melchor
que le dejara el amor
para un mundo envenenado!
Esta noche por los cielos
llegarán los Reyes Magos;
vendrán trayendo regalos
a los chicos que son buenos,
pero hay otros pibes buenos
en otro lado de la tierra,
que por culpa de una guerra...
¡no han de pasar los camellos!
Señor: yo aprendí a rezar
Arrodillado con mi vieja;
Si nunca te fui con quejas
hoy me tenes que escuchar:
¿Por qué tienen que pagar
esos pibes inocentes,
de que en el mundo haya gente
que sólo piensa en matar?
Ellos ¿qué saben de guerras?...
¡ellos quieren Reyes Magos!
¡y ellos, en vez de regalos
tienen un miedo que aterra!
Si vos pararas la guerra,
pasarían los camellos.
¡Yo te lo pido por ellos!
¡por los pibes de mi tierra!
Hector Gagliardi
-¡Si vos no te portás bien,
le digo a los Reyes Magos
que te dejen sin regalo
y te quedas sin el tren!...
es que mi vieja, también,
un poco se aprovechaba...!
por que esa noche llegaban
los Tres Reyes de Belén!
La carta la había mandado
sin faltas de ortografía,
así los reyes veían
de que era un chico aplicado.
Hice todos los mandados,
me lave hasta las orejas,
porque ese día mi vieja
me tenia acorralado.
La luna hacia brillar
el lustre de mis zapatos...
Y si ellos fueran chicatos
¿Quién les podía avisar?
Por eso al irme a acostar,
puse la almohada a los pies
y me acosté del revés
para poder vigilar...
¡Cuando más lo precisaba
me vengo a quedar dormido!
Me desperté a los maullidos
del gato de la encargada...
Ya entraba la madrugada
de un radiante seis de enero,
y un trencito, el más diquero,
del umbral me saludaba...
Lo habían dejado de frente
Ya listo para marchar...
con él me iba a despertar
a mi madre alegremente
¡Que alegría que uno siente!
- explicarlo yo no puedo-
¡Unas ganas de ser bueno,
de ser bueno hasta la muerte!
Al que dejaron sin nada
fue al hijo de la de al lado...
¡Como se habrían olvidado!
Siempre “muy bueno” sacaba...
Con nosotros no jugaba
porque en seguida tosía,
y los reyes no sabían
que el padre no trabajaba...
Yo comprendí su dolor
Cuando me vio con el tren:
Se acerco a mirarlo bien
Y después lo acarició...
A mí me daba calor
de que me viera jugar
Y en casa lo invité a entrar
Y él también se divirtió...
¡Cuantos Reyes han pasado
por la puerta de mi vida.
Y a mí alma dolorida
Cuantas veces la he dejado
como un zapato gastado,
esperando a su Melchor
que le dejara el amor
para un mundo envenenado!
Esta noche por los cielos
llegarán los Reyes Magos;
vendrán trayendo regalos
a los chicos que son buenos,
pero hay otros pibes buenos
en otro lado de la tierra,
que por culpa de una guerra...
¡no han de pasar los camellos!
Señor: yo aprendí a rezar
Arrodillado con mi vieja;
Si nunca te fui con quejas
hoy me tenes que escuchar:
¿Por qué tienen que pagar
esos pibes inocentes,
de que en el mundo haya gente
que sólo piensa en matar?
Ellos ¿qué saben de guerras?...
¡ellos quieren Reyes Magos!
¡y ellos, en vez de regalos
tienen un miedo que aterra!
Si vos pararas la guerra,
pasarían los camellos.
¡Yo te lo pido por ellos!
¡por los pibes de mi tierra!
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05 enero 2012
ÁFRICA
David Diop
África, mi África,
África de los altivos guerreros en las sabanas ancestrales,
África que mi abuela canta
Al borde de su río lejano,
Nunca te he conocido
Pero mi mirada está llena de tu sangre,
Tu bella sangre negra a través de los campos derramada,
La sangre de tu sudor,
El sudor de tu trabajo,
El trabajo de la esclavitud,
La esclavitud de tus hijos.
África, dime África,
¿Eres tú pues esa espalda que se inclina
Y se tiende bajo el peso de la humildad,
Esa espalda temblorosa con rayaduras rojas
Que dice sí al látigo en los caminos del mediodía?
Entonces gravemente me respondió una voz:
-Hijo impetuoso, ese árbol joven y robusto,
Ese árbol allá lejos,
Espléndidamente solo en medio de flores blancas
Y marchitas,
Es África, tu África que reverdece,
Que reverdece pacientemente, obstinadamente,
Y cuyos frutos tiene poco a poco
El amargo sabor de la libertad.
David Diop
África, mi África,
África de los altivos guerreros en las sabanas ancestrales,
África que mi abuela canta
Al borde de su río lejano,
Nunca te he conocido
Pero mi mirada está llena de tu sangre,
Tu bella sangre negra a través de los campos derramada,
La sangre de tu sudor,
El sudor de tu trabajo,
El trabajo de la esclavitud,
La esclavitud de tus hijos.
África, dime África,
¿Eres tú pues esa espalda que se inclina
Y se tiende bajo el peso de la humildad,
Esa espalda temblorosa con rayaduras rojas
Que dice sí al látigo en los caminos del mediodía?
Entonces gravemente me respondió una voz:
-Hijo impetuoso, ese árbol joven y robusto,
Ese árbol allá lejos,
Espléndidamente solo en medio de flores blancas
Y marchitas,
Es África, tu África que reverdece,
Que reverdece pacientemente, obstinadamente,
Y cuyos frutos tiene poco a poco
El amargo sabor de la libertad.
04 enero 2012
CONFIRMACIÓN
ALI AL SHALAH
Necesitamos mil profetas
para que probemos que en la tierra
hay algo de bondad
pero necesitamos un solo dictador
que pruebe que la tierra,
toda la tierra, es un infierno.
ALI AL SHALAH
Necesitamos mil profetas
para que probemos que en la tierra
hay algo de bondad
pero necesitamos un solo dictador
que pruebe que la tierra,
toda la tierra, es un infierno.
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confirmación
03 enero 2012
Mudanza de casa
Tao Yan-Ming
Hubo un tiempo en el que quería vivir en una villa del Sur,
pero no porque me guiaran los augurios.
Había escuchado que muchos hombres simples vivían allí,
con ellos estaría contento de pasar mis mañanas y noches.
Durante muchos años este fue mi deseo,
y hoy voy a realizar mi tarea.
Una cabaña tan pobre no necesita ser espaciosa,
todo lo que quiero es una cama y un colchón.
Con frecuencia mis vecinos vendrán a verme,
discutiremos vociferando acerca de los
tiempos de la antigüedad,
disfrutaremos leyendo juntos escritos raros,
y aclararemos todas las interpretaciones dudosas.
Tao Yan-Ming
Hubo un tiempo en el que quería vivir en una villa del Sur,
pero no porque me guiaran los augurios.
Había escuchado que muchos hombres simples vivían allí,
con ellos estaría contento de pasar mis mañanas y noches.
Durante muchos años este fue mi deseo,
y hoy voy a realizar mi tarea.
Una cabaña tan pobre no necesita ser espaciosa,
todo lo que quiero es una cama y un colchón.
Con frecuencia mis vecinos vendrán a verme,
discutiremos vociferando acerca de los
tiempos de la antigüedad,
disfrutaremos leyendo juntos escritos raros,
y aclararemos todas las interpretaciones dudosas.
02 enero 2012
Mañana de enero
Fernando Bellino
Vimos un nido
atraer a una paloma
con una ramita
en el pico,llevando.
Sí,pájaros,son pájaros,
le digo:escuchá.
Y el mira,y nos miramos
en nuestro patio
del mundo.
Fernando Bellino
Vimos un nido
atraer a una paloma
con una ramita
en el pico,llevando.
Sí,pájaros,son pájaros,
le digo:escuchá.
Y el mira,y nos miramos
en nuestro patio
del mundo.
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Mañana de enero
01 enero 2012
AFORISMOS
José Narosky
Necesité crecer para sentirme pequeño.
Siempre sabemos quien nos hiere, pero no siempre a quien herimos.
Hay quienes negarían el viento. Y sólo porque no lo ven.
Los que comprenden más, juzgan menos.
Cuando te dolió herirme, ya no necesité perdonarte.
La tolerancia requiere más carácter que la violencia
El llanto del hijo ilumina el hogar. El llanto del padre lo oscurece.
El silencio puede ser una forma refinada de la envidia.
El microbio más débil puede dañar el organismo más fuerte. Pero seguirá siendo microbio...
Durante la tempestad, los insectos huyen.
No me importa cómo canto. Me importa ser un cantor.
El hombre más sabio ignora casi todo.
Quien de nada duda, nada sabe.
Las grandes ciudades parecen carecer de estrellas
José Narosky
Necesité crecer para sentirme pequeño.
Siempre sabemos quien nos hiere, pero no siempre a quien herimos.
Hay quienes negarían el viento. Y sólo porque no lo ven.
Los que comprenden más, juzgan menos.
Cuando te dolió herirme, ya no necesité perdonarte.
La tolerancia requiere más carácter que la violencia
El llanto del hijo ilumina el hogar. El llanto del padre lo oscurece.
El silencio puede ser una forma refinada de la envidia.
El microbio más débil puede dañar el organismo más fuerte. Pero seguirá siendo microbio...
Durante la tempestad, los insectos huyen.
No me importa cómo canto. Me importa ser un cantor.
El hombre más sabio ignora casi todo.
Quien de nada duda, nada sabe.
Las grandes ciudades parecen carecer de estrellas
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31 diciembre 2011
Final del año
Jorge Luis Borges
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
Jorge Luis Borges
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
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30 diciembre 2011
TRAVESIA
Leonora Vicuña
De la nada a la nada, como barcos
que salen de los puertos a la suerte,
vamos de viaje en viaje con la muerte
por grises aguaceros y por charcos.
Después de navegar bajo los arcos
de la ciudad que ya no nos divierte,
sentimos que la ruta nos pervierte
y anclamos en los bares como barcos.
Allí nos transformamos en piratas
que encuentran sus tesoros en el vino
mientras la muerte entona serenatas
y el tiempo sigiloso va borrando
esta marea que nos dio el destino
y hacia la nada vamos navegando...
Leonora Vicuña
De la nada a la nada, como barcos
que salen de los puertos a la suerte,
vamos de viaje en viaje con la muerte
por grises aguaceros y por charcos.
Después de navegar bajo los arcos
de la ciudad que ya no nos divierte,
sentimos que la ruta nos pervierte
y anclamos en los bares como barcos.
Allí nos transformamos en piratas
que encuentran sus tesoros en el vino
mientras la muerte entona serenatas
y el tiempo sigiloso va borrando
esta marea que nos dio el destino
y hacia la nada vamos navegando...
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29 diciembre 2011
DEJA VU
Adalgisa Neri
no sé de qué manera
ni bajo qué propósito
estás de regreso
y tan precisa
tan abrupta tu presencia
vuelve a dar en mi pecho
entonces yo también vuelvo
y es inevitable
como agua me acomodo al recipiente
y reposo
o recuerdo
no hay diferencia en esto
a no ser
por esa cicatriz que disimulo
cuando gana la intemperie
regresaste y vuelve mi mano sobre la tuya
un día sobre el otro
y letra por letra
vuelve a las cosas que tocamos
su primer nombre
advierto que hasta entonces
no supe de qué se trataba el retorno
y sabras que el verde verde limón
que se desangra en la rama
soy yo
Adalgisa Neri
no sé de qué manera
ni bajo qué propósito
estás de regreso
y tan precisa
tan abrupta tu presencia
vuelve a dar en mi pecho
entonces yo también vuelvo
y es inevitable
como agua me acomodo al recipiente
y reposo
o recuerdo
no hay diferencia en esto
a no ser
por esa cicatriz que disimulo
cuando gana la intemperie
regresaste y vuelve mi mano sobre la tuya
un día sobre el otro
y letra por letra
vuelve a las cosas que tocamos
su primer nombre
advierto que hasta entonces
no supe de qué se trataba el retorno
y sabras que el verde verde limón
que se desangra en la rama
soy yo
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DEJA VU
28 diciembre 2011
Rima LX
Gustavo Adolfo Becquer
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
Gustavo Adolfo Becquer
Mi vida es un erial,
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.
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27 diciembre 2011
EXILIOS
Oscar Sarmiento
A ti te halló la muerte lejos de Chile
en un país que no era tu país
pero a nosotros tal vez nos halle aquí en Chile
en un país que no es nuestro país.
Oscar Sarmiento
A ti te halló la muerte lejos de Chile
en un país que no era tu país
pero a nosotros tal vez nos halle aquí en Chile
en un país que no es nuestro país.
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26 diciembre 2011
ESTE AMOR
Victorio Veronese
Este amor es una cacería de bestias,
un alto homenaje a las rosas del verano,
una invocación a pescadores y talabarteros,
a las asambleas populares y a los dueños de las divisas,
a los esposos sensibles, a Erato y Euterpe.
Gracias a tu sexo todo es verdad:
la ocupación de territorios extranjeros,
Vilcapugio, Ayohuma, Tequendama,
la marcha de Anibal sobre las Galias,
el mediodía, las huellas de tus pies,
Artemisa arrojando lobeznos a las llamas,
la hora del té, esta ciudad donde vivimos
como en la Sicilia desvastada por Dionisio;
aquí Apolo vence a la Pitón y persigue a Dafne,
Paris huye con Helena y Amnón viola a Tamar.
Mientras tus hijos rinden culto a Caissa
Plutón rapta a Proserpina y Ceres desespera.
David posee a Betsabé, a Jaguit, a Maaca.
Tu boca fue hecha para todos los excesos,
por eso cuando hacemos el amor
Isidoro Ducasse se cruza con Lohengrin,
Dante y Virgilio atraviesan el Aqueronte
y Maldoror maldice a Lautréamont;
cuando tus ojos y tu pelo me persiguen
es la hora en que Bruto mata a César
Victorio Veronese
Este amor es una cacería de bestias,
un alto homenaje a las rosas del verano,
una invocación a pescadores y talabarteros,
a las asambleas populares y a los dueños de las divisas,
a los esposos sensibles, a Erato y Euterpe.
Gracias a tu sexo todo es verdad:
la ocupación de territorios extranjeros,
Vilcapugio, Ayohuma, Tequendama,
la marcha de Anibal sobre las Galias,
el mediodía, las huellas de tus pies,
Artemisa arrojando lobeznos a las llamas,
la hora del té, esta ciudad donde vivimos
como en la Sicilia desvastada por Dionisio;
aquí Apolo vence a la Pitón y persigue a Dafne,
Paris huye con Helena y Amnón viola a Tamar.
Mientras tus hijos rinden culto a Caissa
Plutón rapta a Proserpina y Ceres desespera.
David posee a Betsabé, a Jaguit, a Maaca.
Tu boca fue hecha para todos los excesos,
por eso cuando hacemos el amor
Isidoro Ducasse se cruza con Lohengrin,
Dante y Virgilio atraviesan el Aqueronte
y Maldoror maldice a Lautréamont;
cuando tus ojos y tu pelo me persiguen
es la hora en que Bruto mata a César
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25 diciembre 2011
AQUELLOS DOMINGOS INVERNALES
Robert Hayden
Los domingos también mi padre se levantaba temprano
bajo el intenso frío se vestía
y con dolientes manos cuarteadas
por el trabajo de campo semanal,
las brazas hacía fulgurar. Y nadie nunca le agradeció.
Al despertarme oía las astillas chisporrotear
y cuando el cuarto estaba cálido, me llamaba.
Lentamanete me levantaba y vestía
percibiendo la crónica angustia de la casa,
con indiferencia le hablaba a quien
había expulsado el frío
y lustrado mis mejores zapatos.
¿Qué pude saber, qué pude conocer yo
del amor austero y trabajos solitarios?
Robert Hayden
Los domingos también mi padre se levantaba temprano
bajo el intenso frío se vestía
y con dolientes manos cuarteadas
por el trabajo de campo semanal,
las brazas hacía fulgurar. Y nadie nunca le agradeció.
Al despertarme oía las astillas chisporrotear
y cuando el cuarto estaba cálido, me llamaba.
Lentamanete me levantaba y vestía
percibiendo la crónica angustia de la casa,
con indiferencia le hablaba a quien
había expulsado el frío
y lustrado mis mejores zapatos.
¿Qué pude saber, qué pude conocer yo
del amor austero y trabajos solitarios?
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Robert Hayden
24 diciembre 2011
PAISAJE
Guillaume Apollinaire
ESTE
ARBOLITO
QUE SE PREPARA
A FRUCTIFICAR
SE
TE
PA
RE
CE
Guillaume Apollinaire
ESTE
ARBOLITO
QUE SE PREPARA
A FRUCTIFICAR
SE
TE
PA
RE
CE
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23 diciembre 2011
Alma desnuda
Alfonsina Storni
Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella
Alfonsina Storni
Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella
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22 diciembre 2011
El poema malo
Estela Figueroa
Amortajado por una red de palabras
tachaduras y manchas
conservo del poema malo
su esqueleto precario.
Digo que la idea no era mala
así como puedo decir de otra mujer
-No es fea.
Pero si una buena idea
no es perfectamente desarrollada...
Pero si una mujer hermosa
no lleva un hermoso vestido...
En el cajón de la mesa lo escondí
junto con remedios, resultados de análisis y facturas.
¡Y pensar que lo escribí creyendo
que lo llevaría sobre la frente
incrustado como una perla
o un pequeño ojo perfecto
que reflejaría el mundo!
Estela Figueroa
Amortajado por una red de palabras
tachaduras y manchas
conservo del poema malo
su esqueleto precario.
Digo que la idea no era mala
así como puedo decir de otra mujer
-No es fea.
Pero si una buena idea
no es perfectamente desarrollada...
Pero si una mujer hermosa
no lleva un hermoso vestido...
En el cajón de la mesa lo escondí
junto con remedios, resultados de análisis y facturas.
¡Y pensar que lo escribí creyendo
que lo llevaría sobre la frente
incrustado como una perla
o un pequeño ojo perfecto
que reflejaría el mundo!
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21 diciembre 2011
EL CALLEJON SIN SALIDA DE LA ROSA
Uzeyir Lokman Cayci
Los dolores invadieron tus sueños
Escucha pues al mar
Entre todo lo que ves.
Acuérdate de las regiones azules
Llenas de sol
Mientras las penas allí duermen
La mano en la mano
Las noches traerán pecados
Tus ojos beberán el cielo
No podrás soportar
El susurro de una desaparición
En el callejón sin salida de la Rosa.
Los poemas serán allí silenciosos
Las canciones te harán llorar
Los vasos se quebrarán en tus manos
No podrás pensar
Y entonces...has de saberlo
No podrás verme más
En el callejón sin salida de la Rosa.
Uzeyir Lokman Cayci
Los dolores invadieron tus sueños
Escucha pues al mar
Entre todo lo que ves.
Acuérdate de las regiones azules
Llenas de sol
Mientras las penas allí duermen
La mano en la mano
Las noches traerán pecados
Tus ojos beberán el cielo
No podrás soportar
El susurro de una desaparición
En el callejón sin salida de la Rosa.
Los poemas serán allí silenciosos
Las canciones te harán llorar
Los vasos se quebrarán en tus manos
No podrás pensar
Y entonces...has de saberlo
No podrás verme más
En el callejón sin salida de la Rosa.
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20 diciembre 2011
AFIRMACIONES
DIEGO PETERSEN
I
Aquí se amó :
sin pausas
sin abismos
sin concesiones
al dolor
y otras sospechas.
Quedó el bache,sí...
Todo amor
que se pierde
repercute.
II
Toda mujer
que
parte
es
el silencio
DIEGO PETERSEN
I
Aquí se amó :
sin pausas
sin abismos
sin concesiones
al dolor
y otras sospechas.
Quedó el bache,sí...
Todo amor
que se pierde
repercute.
II
Toda mujer
que
parte
es
el silencio
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DIEGO PETERSEN
19 diciembre 2011
CANCION ELBITENSE
Leopoldo Marechal
¿Cómo no amarte, corazón de viento?
¡Que la noche lo diga
con lengua numerosa
¿Cómo no amarte, corazón de viento,
si en tu mano derecha está la rosa
y en tu izquierda la espiga?
¿Cómo no amarte, cielo dolorido?
¡Que lo explique tu amiga,
la noche silenciosa!
¿Cómo no amarte, cielo dolorido,
si en tu mano derecha está la rosa
y en tu izquierda la espiga?
Rosa o espiga, cielo dolorido,
sobre tu mano floreció el olvido.
Y espiga o rosa, corazón de viento,
sobre tu mano está el amor sediento.
Leopoldo Marechal
¿Cómo no amarte, corazón de viento?
¡Que la noche lo diga
con lengua numerosa
¿Cómo no amarte, corazón de viento,
si en tu mano derecha está la rosa
y en tu izquierda la espiga?
¿Cómo no amarte, cielo dolorido?
¡Que lo explique tu amiga,
la noche silenciosa!
¿Cómo no amarte, cielo dolorido,
si en tu mano derecha está la rosa
y en tu izquierda la espiga?
Rosa o espiga, cielo dolorido,
sobre tu mano floreció el olvido.
Y espiga o rosa, corazón de viento,
sobre tu mano está el amor sediento.
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18 diciembre 2011
COPIO y PEGO
(copy & paste)
Silvia Spinazzola
Copio y pego ilusiones
con esta pasión renacentista.
Aplasto la nariz
sobre ese charco
que traspasa el umbral
de la conciencia.
Copio y muevo
reflexiones de ayer.
Archivo versos de organdí
pinto de cian
transformo el habla
con tijeras.
Pego un nuevo almanaque
zipeo inviernos
borro algún desengaño
entre columnas
reduzco abismos.
Abro buhardillas en red
por cada celda
que iluminen la vida.
(copy & paste)
Silvia Spinazzola
Copio y pego ilusiones
con esta pasión renacentista.
Aplasto la nariz
sobre ese charco
que traspasa el umbral
de la conciencia.
Copio y muevo
reflexiones de ayer.
Archivo versos de organdí
pinto de cian
transformo el habla
con tijeras.
Pego un nuevo almanaque
zipeo inviernos
borro algún desengaño
entre columnas
reduzco abismos.
Abro buhardillas en red
por cada celda
que iluminen la vida.
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17 diciembre 2011
Tiempos de mi madre
Alexis Comamala
A ella, a quién más.
Durante los últimos tiempos, a mi madre por las noches,
le inyectaba morfina.
El cáncer en su páncreas,
cubría ya varios países de su cuerpo.
Era del tamaño de un continente de fuego,
desparramado por todo el territorio de vida.
Estaba mi tía Tere por momentos,
también Corina, la hermana que eligió mi madre
y, mi padre desviado a acompañarla día y noche.
Todos luchando
y, mi madre redoblando la apuesta al infinito.
Nosotros, a pesar de bajar los brazos,
creíamos entonces en algo,
la morfina dolía o aliviaba.
Eso no importa, es solo ciencia.
Mi madre murió antes de su dosis matinal.
Yo, en otra cama a metros de ella desperté,
su cuerpo en convulsión, agitado en espanto.
¿Que hacer, si no somos maquinas al servicio de la alegría?
Entonces seguir, llamar a Mónica, medica vecina.
¿Para que todo esto? Ya se iba.
¿Para rehabilitar la esperanza?
¿Justificar la muerte?
Entonces lloro.
Ya jamás habrá un fuentón caliente, que abarquen estos pies
y este corazón helado. Sentir el cuidado de si, a través del otro.
Mi uña encarnada una o dos veces por año
y, allí ese fuentón calentito, viniendo del centro del mundo.
Y mi pie izquierdo hinchado, con su pus fluyendo
cayendo en el fondo del lago.
Mas allá que dios no exista, para estas ocasiones ella sabia
los versículos del dolor.
Existió mi madre junto a una cama agonizando,
existió un fuentón lleno de agua caliente en el marco del mundo,
existió la sal gruesa que sirve para que no fallezcan los pies,
existió un fuentón rebajado con agua fría según las marcas térmicas,
existieron un par de pies hundiéndose en la pócima.
Necesito ahora, la cabeza fría por la lluvia.
Debajo de mis pies el fuentón de mi madre.
Nada es posible ahora.
Alexis Comamala
A ella, a quién más.
Durante los últimos tiempos, a mi madre por las noches,
le inyectaba morfina.
El cáncer en su páncreas,
cubría ya varios países de su cuerpo.
Era del tamaño de un continente de fuego,
desparramado por todo el territorio de vida.
Estaba mi tía Tere por momentos,
también Corina, la hermana que eligió mi madre
y, mi padre desviado a acompañarla día y noche.
Todos luchando
y, mi madre redoblando la apuesta al infinito.
Nosotros, a pesar de bajar los brazos,
creíamos entonces en algo,
la morfina dolía o aliviaba.
Eso no importa, es solo ciencia.
Mi madre murió antes de su dosis matinal.
Yo, en otra cama a metros de ella desperté,
su cuerpo en convulsión, agitado en espanto.
¿Que hacer, si no somos maquinas al servicio de la alegría?
Entonces seguir, llamar a Mónica, medica vecina.
¿Para que todo esto? Ya se iba.
¿Para rehabilitar la esperanza?
¿Justificar la muerte?
Entonces lloro.
Ya jamás habrá un fuentón caliente, que abarquen estos pies
y este corazón helado. Sentir el cuidado de si, a través del otro.
Mi uña encarnada una o dos veces por año
y, allí ese fuentón calentito, viniendo del centro del mundo.
Y mi pie izquierdo hinchado, con su pus fluyendo
cayendo en el fondo del lago.
Mas allá que dios no exista, para estas ocasiones ella sabia
los versículos del dolor.
Existió mi madre junto a una cama agonizando,
existió un fuentón lleno de agua caliente en el marco del mundo,
existió la sal gruesa que sirve para que no fallezcan los pies,
existió un fuentón rebajado con agua fría según las marcas térmicas,
existieron un par de pies hundiéndose en la pócima.
Necesito ahora, la cabeza fría por la lluvia.
Debajo de mis pies el fuentón de mi madre.
Nada es posible ahora.
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Tiempos de mi madre
16 diciembre 2011
FRANCESCA
Ezra Pound
Emergiste de la profunda noche
con flores en tus manos,
ahora emergerás de una confusa muchedumbre,
de un tumulto de conversaciones que te ronden.
Yo que te vi entre las cosas primordiales,
me encolericé cuando tu nombre pronunciaron
en lugares ordinarios.
Desearía que las frías ondas inundaran mi alma
y el mundo se marchitase como una hoja muerta
o cual vaina de diente-de-león, arrebatado,
para poder de nuevo hallarte,
pero sola.
Ezra Pound
Emergiste de la profunda noche
con flores en tus manos,
ahora emergerás de una confusa muchedumbre,
de un tumulto de conversaciones que te ronden.
Yo que te vi entre las cosas primordiales,
me encolericé cuando tu nombre pronunciaron
en lugares ordinarios.
Desearía que las frías ondas inundaran mi alma
y el mundo se marchitase como una hoja muerta
o cual vaina de diente-de-león, arrebatado,
para poder de nuevo hallarte,
pero sola.
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FRANCESCA
15 diciembre 2011
REGRESA
Konstantino Kavafis
Regresa con frecuencia y tómame,
amada sensación; regresa y tómame.
Cuando despierte el recuerdo en mi cuerpo,
y el antiguo deseo me recorra la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden
y sienta aquellas manos que aún me tocan,
regresa con frecuencia, y tómame en la noche
cuando los labios y la piel recuerdan.
Konstantino Kavafis
Regresa con frecuencia y tómame,
amada sensación; regresa y tómame.
Cuando despierte el recuerdo en mi cuerpo,
y el antiguo deseo me recorra la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden
y sienta aquellas manos que aún me tocan,
regresa con frecuencia, y tómame en la noche
cuando los labios y la piel recuerdan.
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Konstantino Kavafis,
Regresa
14 diciembre 2011
Todo esta por ocurrir...
Jorge García Sabal
Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y juncos y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está bien ni mal: sólo no ocurre.
En fin, quería decir que no hay violetas
ni juncos ni plantas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.
Jorge García Sabal
Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y juncos y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está bien ni mal: sólo no ocurre.
En fin, quería decir que no hay violetas
ni juncos ni plantas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.
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Jorge García Sabal,
Todo está por ocurrir
13 diciembre 2011
Declaratoria
Angel Sorkin
hoy no puedo pensar en tu rostro
tus manos tu motivo
ni siquiera recalo en tus ojos
(malabaristas en la esquina
de los idiomas,
inventando pajaritos a los niños
o escupienso fuego
en los ropajes del imbécil)
hoy no puedo con el silencio
el recorrido de la lluvia
la palabra prometida a la altura de los labios
hoy
mido el suelo con la boca
y me estrello en paredes dóciles de humo
no me digas que es temprano
ya he pulverizado los espejos de la casa
prendí fuego los papeles más queridos
y me arranco a mordiscos la piel de la noche
cuando no me arrojo
a la espesura de la calle
a recortar tu perfil entre las nubes
y tallar tu nombre
en
lo que venga.
Angel Sorkin
hoy no puedo pensar en tu rostro
tus manos tu motivo
ni siquiera recalo en tus ojos
(malabaristas en la esquina
de los idiomas,
inventando pajaritos a los niños
o escupienso fuego
en los ropajes del imbécil)
hoy no puedo con el silencio
el recorrido de la lluvia
la palabra prometida a la altura de los labios
hoy
mido el suelo con la boca
y me estrello en paredes dóciles de humo
no me digas que es temprano
ya he pulverizado los espejos de la casa
prendí fuego los papeles más queridos
y me arranco a mordiscos la piel de la noche
cuando no me arrojo
a la espesura de la calle
a recortar tu perfil entre las nubes
y tallar tu nombre
en
lo que venga.
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Angel Sorkin,
Declaratoria
12 diciembre 2011
LAS OTRAS
HORACIO SALAS
Hay mujeres para quienes se hicieron las caricias
para quienes se estiran las puntas de los dedos y se
humedece la boca
para quienes la voz se agrava se ahueca se atenúa
Mujeres como la de Breton talle de castor
entre los dientes del tigre
mujeres como esta que quiere que le escriba mi nombre
en el ombligo
Algunas - curiosamente - están hechas a la medida de mis
manos
para hacerme cosquillas entre la línea de la vida y la del
corazón
Para ellas se fabricó la lluvia las hojas amarillas del
otoño
el fondo del café las últimas páginas de un libro la ternura
para ellas existe el desayuno la piedad de la noche
las curvas de la oreja y la claridad del día
y especialmente la yema de mis dedos.
Las otras no existen
son las feas.
HORACIO SALAS
Hay mujeres para quienes se hicieron las caricias
para quienes se estiran las puntas de los dedos y se
humedece la boca
para quienes la voz se agrava se ahueca se atenúa
Mujeres como la de Breton talle de castor
entre los dientes del tigre
mujeres como esta que quiere que le escriba mi nombre
en el ombligo
Algunas - curiosamente - están hechas a la medida de mis
manos
para hacerme cosquillas entre la línea de la vida y la del
corazón
Para ellas se fabricó la lluvia las hojas amarillas del
otoño
el fondo del café las últimas páginas de un libro la ternura
para ellas existe el desayuno la piedad de la noche
las curvas de la oreja y la claridad del día
y especialmente la yema de mis dedos.
Las otras no existen
son las feas.
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LAS OTRAS
11 diciembre 2011
Cese, señora, el duelo...
José Martí
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
José Martí
Cese, señora, el duelo en vuestro canto,
¿Qué fuera nuestra vida sin enojos?
¡Vivir es padecer! ¡sufrir es santo!
¿Cómo fueran tan bellos vuestros ojos
Si alguna vez no los mojara el llanto?
Romped las cuerdas del amargo duelo.
Quien sufre como vos sufrís, señora:
Es más que una mujer, algo del cielo,
Que de él huyó y entre nosotros mora.
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10 diciembre 2011
Poema 1
PABLO NERUDA
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
PABLO NERUDA
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
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Poema 1
09 diciembre 2011
Inscripciones
César Silva Márque
me gusta pronunciar tu nombre,dejarlo dentro
mantenerlo en este caer continuo hacia mis huesos
el arco tenso de tu nombre
el escozor de cada letra al callar contra el ruido
primero el signo
escribir primero el signo y nunca pronunciarlo
construir la resurrección de los silencios el mundo
en la navegación de tu nombre
César Silva Márque
me gusta pronunciar tu nombre,dejarlo dentro
mantenerlo en este caer continuo hacia mis huesos
el arco tenso de tu nombre
el escozor de cada letra al callar contra el ruido
primero el signo
escribir primero el signo y nunca pronunciarlo
construir la resurrección de los silencios el mundo
en la navegación de tu nombre
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08 diciembre 2011
No me abandones
JACQUES BREL
No me abandones
Hay que olvidar
Todo puede olvidarse
Se olvidará este tiempo
de malentendidos
y tiempo perdido
y sabremos cómo
olvidar esas horas
que a golpe de por qués
mataron el corazón de la felicidad.
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Yo te daré
las perlas de la lluvia
que vienen de países
que ignoran las lluvias
Cavaré en la tierra
luego de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y luz
Haré un país
donde el amor sea rey
donde el amor sea ley
donde serás la reina
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Yo crearé absurdas palabras
que tú comprenderás
Te hablaré
de aquellos amantes
que vieron dos veces
arder sus corazones
La historia de aquel rey
muerto por no haberte encontrado
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Hemos visto hacer fuego
al viejo volcán apagado
Las tierras que han ardido
dan mejor maíz
que el mejor Abril
y cuando llega la tarde
para que un cielo queme
el rojo y el negro
no pueden mezclarse
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No lloraré más
No voy a llorar más
Ni más hablaré
Me esconderé aquí
a verte bailar y reír
Déjame ser la sombra de tu sombra
la sombra de tu mano
la sombra de tu perro
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
JACQUES BREL
No me abandones
Hay que olvidar
Todo puede olvidarse
Se olvidará este tiempo
de malentendidos
y tiempo perdido
y sabremos cómo
olvidar esas horas
que a golpe de por qués
mataron el corazón de la felicidad.
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Yo te daré
las perlas de la lluvia
que vienen de países
que ignoran las lluvias
Cavaré en la tierra
luego de mi muerte
para cubrir tu cuerpo
de oro y luz
Haré un país
donde el amor sea rey
donde el amor sea ley
donde serás la reina
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Yo crearé absurdas palabras
que tú comprenderás
Te hablaré
de aquellos amantes
que vieron dos veces
arder sus corazones
La historia de aquel rey
muerto por no haberte encontrado
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
Hemos visto hacer fuego
al viejo volcán apagado
Las tierras que han ardido
dan mejor maíz
que el mejor Abril
y cuando llega la tarde
para que un cielo queme
el rojo y el negro
no pueden mezclarse
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No lloraré más
No voy a llorar más
Ni más hablaré
Me esconderé aquí
a verte bailar y reír
Déjame ser la sombra de tu sombra
la sombra de tu mano
la sombra de tu perro
No me abandones
No me abandones
No me abandones
No me abandones
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07 diciembre 2011
¿EN QUÉ PENSABAS?
JACQUES PRÉVERT
Vestida luego revestida
en qué pensabas
desvestida
Dejaba mi visón en el vestuario
y nos íbamos al desierto
Vivíamos de amor y agua fresca
nos amábamos en la miseria
comíamos nuestra ropa sucia cuando teníamos hambre
y sobre el mantel de arena negra
tintineaba la vajilla del sol
Nos amábamos en la miseria
vivíamos de amor y agua fresca
yo era tu desnuda propiedad.
JACQUES PRÉVERT
Vestida luego revestida
en qué pensabas
desvestida
Dejaba mi visón en el vestuario
y nos íbamos al desierto
Vivíamos de amor y agua fresca
nos amábamos en la miseria
comíamos nuestra ropa sucia cuando teníamos hambre
y sobre el mantel de arena negra
tintineaba la vajilla del sol
Nos amábamos en la miseria
vivíamos de amor y agua fresca
yo era tu desnuda propiedad.
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¿EN QUÉ PENSABAS?,
JACQUES PRÉVERT
06 diciembre 2011
AMOR SE FUE
MACEDONIO FERNÁNDEZ
Amor se fue,mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejó que no doliera.
MACEDONIO FERNÁNDEZ
Amor se fue,mientras duró
de todo hizo placer.
Cuando se fue
nada dejó que no doliera.
05 diciembre 2011
Me gustaría leer
LEONARD COHEN
Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.
Me sumergí en una noche futura,
como si fuera un fabricante de velas de largos brazos.
Volví excesivamente grueso para hacer el amor,
a pesar de la pinta de inútil que tengo con mi capa de ambición.
Poseeré a una mujer que todavía no ha nacido
cuando yo ya no sea más que letra impresa.
Las quinceañeras
que yo deseé cuando tenía quince años
las tengo;
es muy agradable
nunca es demasiado tarde;
os recomiendo a todos
que os hagáis ricos y famosos.
LEONARD COHEN
Me gustaría leer
uno de los poemas
que me arrastraron a la poesía
No recuerdo ni una sola línea,
ni siquiera sé dónde buscar.
Lo mismo
me ha pasado con el dinero,
las mujeres y las charlas a última hora de la tarde.
Dónde están los poemas
que me alejaron
de todo lo que amaba
para llegar a donde estoy
desnudo con la idea de encontrarte.
Me sumergí en una noche futura,
como si fuera un fabricante de velas de largos brazos.
Volví excesivamente grueso para hacer el amor,
a pesar de la pinta de inútil que tengo con mi capa de ambición.
Poseeré a una mujer que todavía no ha nacido
cuando yo ya no sea más que letra impresa.
Las quinceañeras
que yo deseé cuando tenía quince años
las tengo;
es muy agradable
nunca es demasiado tarde;
os recomiendo a todos
que os hagáis ricos y famosos.
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04 diciembre 2011
Hablar
Marcelo Carnero
Hablar
sobre todo con los muertos
ya que somos criaturas diminutas
y el silencio una casa
demasiado grande.
*****
Hurgar con boca abierta la usura
y no saber qué hacer con el amor
¿De la piedra,en la piedra
siempre hay una palabra?
No sólo la memoria se aprende.
*****
No es de agua esta noche
la lluvia
es un símbolo quieto que surge
y se deshace
como si la posibilidad de caer
fuera la última
Y es distinta esta hora donde no espera nadie
y la pregunta insiste
disminuye su espejo como una luz vacía
agua que se hace astillas
como si fuera dado
repetir
el silencio.
Marcelo Carnero
Hablar
sobre todo con los muertos
ya que somos criaturas diminutas
y el silencio una casa
demasiado grande.
*****
Hurgar con boca abierta la usura
y no saber qué hacer con el amor
¿De la piedra,en la piedra
siempre hay una palabra?
No sólo la memoria se aprende.
*****
No es de agua esta noche
la lluvia
es un símbolo quieto que surge
y se deshace
como si la posibilidad de caer
fuera la última
Y es distinta esta hora donde no espera nadie
y la pregunta insiste
disminuye su espejo como una luz vacía
agua que se hace astillas
como si fuera dado
repetir
el silencio.
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03 diciembre 2011
Tarde sentida
SIXTO PONDAL RÍOS
En medio de la tarde
somos dos corazones
latiendo la tristeza del paisaje.
Todos los caminos están regresando.
Le pido que hablemos más despacio,
que no hablemos.
Porque el tiempo se atarda cuando cruza silencios.
Para construir este momento
ella me dio toda su pena
vivir es la tristeza de ir haciendo recuerdos.
Sentimos como crece en nuestros pechos una muerte pequeña.
SIXTO PONDAL RÍOS
En medio de la tarde
somos dos corazones
latiendo la tristeza del paisaje.
Todos los caminos están regresando.
Le pido que hablemos más despacio,
que no hablemos.
Porque el tiempo se atarda cuando cruza silencios.
Para construir este momento
ella me dio toda su pena
vivir es la tristeza de ir haciendo recuerdos.
Sentimos como crece en nuestros pechos una muerte pequeña.
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02 diciembre 2011
Carta III
Clara Janés
Nunca sabré de ti,
y eso lo supe
desde el primer encuentro.
Esta certeza tiene tanta fuerza
que es
como si tuviera noticias tuyas
a cada momento.
Clara Janés
Nunca sabré de ti,
y eso lo supe
desde el primer encuentro.
Esta certeza tiene tanta fuerza
que es
como si tuviera noticias tuyas
a cada momento.
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01 diciembre 2011
Prontuario
Washington Benavides
1
Soy un viejo que fía en sus neuronas,
un calamar sañudo, un nigromante;
mientras tiemblan las mitras y coronas
en la noche del lobo y del mutante.
2
Borges no puede verse en el espejo
porque se enfrenta al marco de un retrato.
No es sólo error del cristalino viejo
ni de un sensual oculto en un pacato.
3
Macedonio que esconde en un ropero
la bombilla de luz del pobre cuarto,
corrije, una vez más, su nacimiento,
harto de ser y de razón más harto.
4
John Donne oye disculpas de la dama
porque tus huesos con los suyos nunca
ató la crencha de color de llama;
bien que te dicen de la vida trunca.
5
¡Salud! Gonzalo de Berceo. El vino,
duras jornadas de cuaderna vía
escritas en román del paladino:
-Salva al pobre ladrón, Virgen María-.
6
Profesor de nostalgia y mal de amores,
del susurrado verso,Garcilaso.
Después vinieron otros resplandores:
Elisa o Isabel y aquel flechazo.
7
Bernart de Ventadorn, tú me enseñaste
la aflicción, la belleza del segundo;
del amor que no borra ni el desgaste
ni los ejecutivos de este mundo.
8
Pound permanece en Pisa y en la jaula,
sólo un soldado negro lo conforta,
Escribe, porque el hilo ya: se corta,
contra la usura, contra el falso, el maula.
9
Sabines ya no puede con la vida:
-hay tanta muerte, hay más que un mar de muerte!-.
El cacto permanece, no el suicida:
hay que arrancar la muela, hacerse fuerte.
10
En la tercera estrofa el verso cojo
denuncia el son que en el oído apaga;
y la muerte previene, cuando amaga:
-no mires mi puñal, mírame el ojo...
11
Soy un viejo que duda de su sombra
Que advierte su doblez y su ignorancia.
Escribo -alucinado- por constancia
y por una mujer que aquí se nombra.
Washington Benavides
1
Soy un viejo que fía en sus neuronas,
un calamar sañudo, un nigromante;
mientras tiemblan las mitras y coronas
en la noche del lobo y del mutante.
2
Borges no puede verse en el espejo
porque se enfrenta al marco de un retrato.
No es sólo error del cristalino viejo
ni de un sensual oculto en un pacato.
3
Macedonio que esconde en un ropero
la bombilla de luz del pobre cuarto,
corrije, una vez más, su nacimiento,
harto de ser y de razón más harto.
4
John Donne oye disculpas de la dama
porque tus huesos con los suyos nunca
ató la crencha de color de llama;
bien que te dicen de la vida trunca.
5
¡Salud! Gonzalo de Berceo. El vino,
duras jornadas de cuaderna vía
escritas en román del paladino:
-Salva al pobre ladrón, Virgen María-.
6
Profesor de nostalgia y mal de amores,
del susurrado verso,Garcilaso.
Después vinieron otros resplandores:
Elisa o Isabel y aquel flechazo.
7
Bernart de Ventadorn, tú me enseñaste
la aflicción, la belleza del segundo;
del amor que no borra ni el desgaste
ni los ejecutivos de este mundo.
8
Pound permanece en Pisa y en la jaula,
sólo un soldado negro lo conforta,
Escribe, porque el hilo ya: se corta,
contra la usura, contra el falso, el maula.
9
Sabines ya no puede con la vida:
-hay tanta muerte, hay más que un mar de muerte!-.
El cacto permanece, no el suicida:
hay que arrancar la muela, hacerse fuerte.
10
En la tercera estrofa el verso cojo
denuncia el son que en el oído apaga;
y la muerte previene, cuando amaga:
-no mires mi puñal, mírame el ojo...
11
Soy un viejo que duda de su sombra
Que advierte su doblez y su ignorancia.
Escribo -alucinado- por constancia
y por una mujer que aquí se nombra.
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Washington Benavides
30 noviembre 2011
El desconocido
Octavio Paz
La noche nace en espejos de luto.
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.
No la puebla el silencio: rumores silenciosos,
peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen.
La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.
La noche es de mármol negro y de humo.
En sus hombros nace un río que se curva,
una silenciosa cascada de plumas negras.
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Noche, dulce fiera,
boca de sueño, ojos de llama fija y ávida,
océano,
extensión infinita y limitada como un cuerpo acariciado a oscuras,
indefensa y voraz como el amor,
detenida al borde del alba como un venado a la orilla del susurro o del miedo,
río de terciopelo y ceguera,
respiración dormida de un corazón inmenso, que perdona:
el desdichado, el hueco,
el que lleva por máscara su rostro,
cruza tus soledades, a solas con su alma.
Tu silencio lo llama,
rozan su piel tus alas negras,
donde late el olvido sin fronteras,
mas él cierra los poros de su alma
al infinito que lo tienta,
ensimismado en su árida pelea.
Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.
Suenan las flautas de la noche.
El mundo duerme y canta.
Canta dormido el mar;
ojo que tiembla absorto,
el cielo es un espejo donde el mundo se contempla,
lecho de transparencia para su desnudez.
Él marcha solo, infatigable,
encarcelado en su infinito,
como un solitario pensamiento,
como un fantasma que buscara un cuerpo.
Octavio Paz
La noche nace en espejos de luto.
Sombríos ramos húmedos
ciñen su pecho y su cintura,
su cuerpo azul, infinito y tangible.
No la puebla el silencio: rumores silenciosos,
peces fantasmas, se deslizan, fosforecen, huyen.
La noche es verde, vasta y silenciosa.
La noche es morada y azul.
Es de fuego y es de agua.
La noche es de mármol negro y de humo.
En sus hombros nace un río que se curva,
una silenciosa cascada de plumas negras.
La noche es un beso infinito de las tinieblas infinitas.
Todo se funde en ese beso,
todo arde en esos labios sin límites,
y el nombre y la memoria
son un poco de ceniza y olvido
en esa entraña que sueña.
Noche, dulce fiera,
boca de sueño, ojos de llama fija y ávida,
océano,
extensión infinita y limitada como un cuerpo acariciado a oscuras,
indefensa y voraz como el amor,
detenida al borde del alba como un venado a la orilla del susurro o del miedo,
río de terciopelo y ceguera,
respiración dormida de un corazón inmenso, que perdona:
el desdichado, el hueco,
el que lleva por máscara su rostro,
cruza tus soledades, a solas con su alma.
Tu silencio lo llama,
rozan su piel tus alas negras,
donde late el olvido sin fronteras,
mas él cierra los poros de su alma
al infinito que lo tienta,
ensimismado en su árida pelea.
Nadie lo sigue, nadie lo acompaña.
En su boca elocuente la mentira se anida,
su corazón está poblado de fantasmas
y el vacío hace desiertos los latidos de su pecho.
Dos perros amarillos, hastío y avidez, disputan en su alma.
Su pensamiento recorre siempre las mismas salas deshabitadas,
sin encontrar jamás la forma que agote su impaciencia,
el muro del perdón o de la muerte.
Pero su corazón aún abre las alas
como un águila roja en el desierto.
Suenan las flautas de la noche.
El mundo duerme y canta.
Canta dormido el mar;
ojo que tiembla absorto,
el cielo es un espejo donde el mundo se contempla,
lecho de transparencia para su desnudez.
Él marcha solo, infatigable,
encarcelado en su infinito,
como un solitario pensamiento,
como un fantasma que buscara un cuerpo.
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Octavio Paz
29 noviembre 2011
Cartas
ALBERTO TASSO
Acaso te llegarán mis cartas
acso no
pero yo las escribo
en la terminal de ómnibus
bajo la lluvia
en el mes de brumario
o para adentro,que es también el mundo
ALBERTO TASSO
Acaso te llegarán mis cartas
acso no
pero yo las escribo
en la terminal de ómnibus
bajo la lluvia
en el mes de brumario
o para adentro,que es también el mundo
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cartas
28 noviembre 2011
Amor
JULIA DE BURGOS
Amor...
única llama que me queda de Dios
en el sendero cierto de lo incierto.
Aquí,
desesperada,
me contemplo la vida en un hueco del tiempo.
Entrecortando pasa el sendero de luz
que esperancé de sueño.
¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas,
volando en el espacio!
¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa,
cuando despierta el cuerpo!
¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados...!
¡Multiplican en ecos!
Aquí, junto al continuo gravitar de la nada,
¡cómo asaltan mi espíritu los silencios más yermos!
Mi esperanza es un viaje flotando entre sí misma...
Es una sombra vaga sin ancla y sin regreso.
Mis espigas no quieren germinar al futuro.
¡Oh el peso del ambiente!
¡Oh el peso del destierro!
¡Amor...!
Hasta la leve ronda de tu voz perturbada,
me partió la ola blanca que quedaba en mi pecho.
JULIA DE BURGOS
Amor...
única llama que me queda de Dios
en el sendero cierto de lo incierto.
Aquí,
desesperada,
me contemplo la vida en un hueco del tiempo.
Entrecortando pasa el sendero de luz
que esperancé de sueño.
¡Oh mañanas azules que se quedaron muertas,
volando en el espacio!
¡Oh anudada caricia que amaneces dispersa,
cuando despierta el cuerpo!
¡Oh querer desterrarme de mis pasos turbados...!
¡Multiplican en ecos!
Aquí, junto al continuo gravitar de la nada,
¡cómo asaltan mi espíritu los silencios más yermos!
Mi esperanza es un viaje flotando entre sí misma...
Es una sombra vaga sin ancla y sin regreso.
Mis espigas no quieren germinar al futuro.
¡Oh el peso del ambiente!
¡Oh el peso del destierro!
¡Amor...!
Hasta la leve ronda de tu voz perturbada,
me partió la ola blanca que quedaba en mi pecho.
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Julia de Burgos
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