30 diciembre 2011

TRAVESIA
Leonora Vicuña

De la nada a la nada, como barcos
que salen de los puertos a la suerte,
vamos de viaje en viaje con la muerte
por grises aguaceros y por charcos.

Después de navegar bajo los arcos
de la ciudad que ya no nos divierte,
sentimos que la ruta nos pervierte
y anclamos en los bares como barcos.

Allí nos transformamos en piratas
que encuentran sus tesoros en el vino
mientras la muerte entona serenatas

y el tiempo sigiloso va borrando
esta marea que nos dio el destino
y hacia la nada vamos navegando...

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